Hablame (2018)

Hablame (2018)

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Estamos ante una familia formada por una madre viuda (Isabel), una hija desestructurada (Paloma), y una abuela (Adela) que empieza a dar síntomas de confusión y olvido propios de la vejez antes de emprender el último viaje. Este aspecto provocará momentos de triste comicidad.

La abuela, sumida en una torpeza intelectual, se aferra a los recuerdos de su juventud e irán apareciendo personajes del pasado como su marido, su hermano, sus padres, y todos viajarán por su memoria mostrando una especial generosidad y una emocionante ternura, que servirá de anclaje para que su nieta vaya despejando los fantasmas y demonios que generan en ella actos de auténtica violencia.

En medio de todos está Isabel, viuda desde muy joven, que lucha desde el desconcierto, desde el cansancio pero también desde el amor; para cuidar de su madre y rescatar a su hija Paloma de la destrucción que la invade.

Al final será la ternura el lazo que hará que nuestros personajes encuentren el camino de la estabilidad y les permita disfrutar de momentos de felicidad.

Dos Hermanas Catorce

Personaje: Adela

Actores:
– María Garralón (Adela)
– Mariola Fuentes (Isabel)
– Victor Palmero

Estreno: Noviembre 2018

Autor: Fulgencio M. Lax

Dirección: Juan Pedro Campoy

Ensayo general: 22 de Noviembre 2018, Madrid (Centro Pilar Miró)

Estreno: 25 Noviembre 2018

últimas fechas actualizadas: redescena

ESCRITA

Dossier de prensa
Crítica

Háblame de Fulgencio M. Lax
Publicado el 26 noviembre, 2018 por JM.Prado – Antúnez

Ayer asistí al estreno mundial de la obra de Fulgencio M. Lax, “Háblame”. El estreno tuvo lugar en el teatro Zorilla de Valladolid. Un estreno que tuvo lugar en una noche lluviosa en el exterior; pero cálida y muy emotiva en el interior del teatro.

La obra es sin duda, muy humana y esclarecedora de la política actual de relaciones sociales y económicas. Una obra por una parte, que pretende presentar de manera denunciante la incomunicación actual en las familias y, de igual manera, las relaciones políticas que se han generado.

Bajo la dirección escénica de Juan Pedro Campoy, se mueven apareciendo y desapreciendo por el escenario María Garralón, Mariola Fuentes y Víctor Palmero. El papel central y aglutinante de toda la obra, orbita en torno a María, que sabe ser emotiva hasta la extenuación de la sonrisa; Mariola Fuentes se pasea como desamparada del mundo y de sí misma por el escenario, buscando el amparo tanto de María como de Víctor, y se eleva en su papel, hasta desnudarse en su aflicción ante el público, como si quisiera marcharse del escenario ahíta de sí. Mientras Víctor Palmero se reconoce con suficiencia en un personaje que ha interpretado en su esencialidad en múltiples ocasiones. Todos ellos cumplen con agrado en su papel, e introducen al público en la obra. Hay una empatía natural entre la obra, los actores y el público, que se evidenció ayer en los diez minutos de aplausos continuados.

El libreto que ha escrito Fulgencio M. Lax, funciona a la perfección. Hace que el público se sienta señalado como culpable a voces de la rabia que nos invade socialmente pero a la vez se siente relajado ante el gag estupendo que relaja y hace reír al mundo. Todo en la obra es perfecto quicio que hace que las interpretaciones fluyan.

El papel protagonista es la de una abuela generacional de posguerra que no se siente ya en el mundo y habla con quién puede y debe, que el mundo en sí está yermo. Alterna el protagonismo con una hija desquiciada por el trabajo, que no vive en la realidad o le sobrepasa; y un nieto que tiene una rabia que le desquicia porque no sabe de dónde le nace, pero que proyecta en todo los lugares.

Es evidente para cualquiera que estas son las tres generaciones que hoy conviven en nuestra sociedad. También se hace evidente que el problema fundamental entre estas tres generaciones es la falta de comunicación, que las aísla y las asila a cada una en un lugar que es como los círculos dantescos.

En un escenario que nada de hogareño tiene aunque sea un hogar. se mueven estos personajes intentando los unos entrar en el círculo de los otros, pero a la vez evitándolo, y a la vez, pretenden que el propio público se intervenga en su ayuda. Son sumamente esclarecedores y humanos. Un escenario en el que se mueven como ocupas, en realidad, porque no es suyo. A excepción de la abuela, que es la que tiene el objetivo claro, conseguir la unidad necesaria, basada sólo en un háblame, no me dejes sin decirme las cosas.

Y la obra, alcanza ese final donde se pone a la gente por delante y al mundo por detrás.

Como conclusión permitid que os diga que es una obra empática, que nos introduce en el mismo escenario como parte de la solución de la trama que se desarrolla allí. No somos ajenos a nada de lo que ocurre y también debemos hablarnos mucho.

El silencio es la muerte.

Una obra para ver en más de una ocasión y que nos lanza al escenario como escarnio a nuestro silencio social, y político. Sin duda.

Espléndida y emotiva, cautiva y no soporta el alma no soltar una lágrima en su momento y una sonrisa en el suyo. Encantadora.

Enlace

ENTREVISTAS

Cadena Cope Valladolid

23 noviembre 2018 (a partir del minuto 13.18)