• «Cada vez estamos más crispados» (Junio 2022)

    Joan Colás
    Fuente: Cronica Global

    Joan Crisol

    La actriz regresa al teatro con ‘Las suplicantes’, una obra escrita hace 25 siglos, pero que, «desgraciadamente, sigue de actualidad»

    María Garralón (Madrid, 1953) es un icono para varias generaciones de este país. Cada una tiene a su María particular: Julia de Verano azul, Lourdes de Farmacia de guardia, Rocío de Compañeros… o la actriz de teatro que realmente se siente.

    La actriz ahora está sobre los escenarios de vuelta y con un clásico, Las suplicantes. Una versión fusionada de las piezas de Eurípides y Esquilo que lleva a cabo Silvia Zarco y dirige Eva Romero y que, 25 siglos después, parece más de actualidad que nunca.

    Tragedia actual

    Garralón está encantada con su papel, pese a la dureza de lo que vive y lo actual que es. Antes de volver de gira por los teatros romanos de Extremadura estrena la versión redux para teatros tradicionales. El pistoletazo de salida que espera recorrer más espacios de España arranca este 22 de junio en el Teatro Reina Victoria de Madrid.

    La intérprete habla con Crónica Directo sobre este nuevo periplo y la esperanza de no detenerse, ya sea en las tablas o en televisión. Solo pone una condición, que el personaje merezca la pena.

    –Pregunta: Aterriza en Madrid con ‘Las suplicantes’ tras estrenarse hace un año, ¿cómo se vive esta entrada en la capital?

    –Respuesta: Empezamos la gira ahora, realmente. La obra se hizo para el festival de Mérida del año pasado y fue una experiencia que no te puedes ni imaginar.

    –¿Sí?

    –Sí, porque el espectáculo es muy duro y terrible. Lo que se cuenta desgraciadamente sigue de actualidad aunque lo escribieran Esquilo y Eurípides. No hemos aprendido casi nada. Pero es muy bonito. Nos hace reflexionar sobre tantas cosas que hacemos mal los seres humanos… Fue una experiencia preciosa. Y ahora Madrid es el arranque a lo que se le llama las extensiones del romano que son Medellín, Regina y Cáparra. Pero aprovechando eso, hemos hecho una versión más pequeña, con Silvia Zarco, que ya reunió las suplicantes de ambos autores, y lo ha reducido para teatros normales, porque si no no se cabe. Esto es lo que se muestra en Madrid y a partir de allí hacer gira, que ya tenemos algunos sitios y a mí me encanta. Amo la función, porque a pesar de que mi personaje es terriblemente duro, me gusta mucho hacerlo y que lo pueda ver la gente, para ver si podemos poner nuestro grado de arena para que las cosas no sean así.

    –Precisamente, para quien no ha visto o conoce la obra, cuéntenos un poco su personaje y cómo es posible que una obra escrita hace 25 siglos siga siendo, tristemente, de actualidad.

    –Muy fácil. Por un lado, están las danaides, que son unas jóvenes que vienen de Egipto a pedir ayuda, asilo y auxilio, porque no son respetadas: las quieren casar por contrato con sus primos y demás, no valen nada… ¡Un horror! Y lo que está pasando ahora, hace nada mataron a dos muchachas por eso mismo. Ellas llegan a pedir ese socorro con dolor, tras un largo viaje para que se las deje vivir en libertad y con respeto. Por otro, están las madres, donde estoy yo, que pedimos los cadáveres de nuestros hijos muertos en las guerras, que sigue habiéndolas por desgracia, para poderlos enterrar y darles un último beso, que también pasa. Y pienso ¡qué tremendo! Me encanta hacerlo porque es una maravilla, un desgarro que me quita muchísima energía cada vez que subo a escena, pero pienso: a ver si tomamos conciencia de que estas cosas no pueden pasar. El ser humano va para atrás, nos estamos cargando la madre tierra, una convivencia que podría ser fácil y basada en el amor. En cambio, cada vez estamos más crispados y nos queremos menos y no puede ser, no podemos seguir así. Al menos no es el mundo que le quiero dejar a mis hijos.

    –Muy triste que se haya evolucionado en cuanto a civilización y no en las relaciones humanas. ¿Si ya es duro interpretar un personaje como el suyo, es más doloroso cuando ve que refleja la realidad?

    –Sí. Porque para estudiar no he tenido que hacer grandes esfuerzos más allá de los memorísticos, porque por desgracia tenemos la guerra de Ucrania, con unas imágenes tremendas, donde se ven las luchas de las mujeres por salvar a sus hijos y a sus nietos, gente que sale de su país sin nada y que puede que no vuelvan a ver a sus hijos en vida… Esto pasa ahí, pero la humanidad lleva años con guerras incesantes. ¿De verdad? ¿Todavía ahora? ¿Dónde se ha quedado la palabra, el mirarnos a los ojos y solucionar las cosas de otra manera? Me llena de rabia, de miedo y de pena.

    –Y la parte de enterrar dignamente a los hijos, es una reivindicación muy cercana, lamentablemente, para muchos españoles.

    –¡Memoria histórica! Hay gente que todavía trata de encontrar a sus padres, maridos, abuelos. Conozco gente que no han encontrado a los suyos y otras personas que sí y sienten una mezcla de todo… Me parece tan terrorífico… Y es así, parece que no puede ser real y existe.

    La actriz María Garralón / CEDIDA

    La actriz María Garralón / CEDIDA

    –De hecho, hay quien cree que hablar de ello es remover la historia.

    –Afortunadamente esto no me ha pasado, pero a mí que piensen eso me da lo mismo. Si yo tuviera un caso así, me da igual lo que piensen, quiero enterrar a mis seres queridos. Me parece de una crueldad que se diga eso.

    –La obra no solo habla de eso. Sino de la situación de las mujeres, violadas, forzadas a casarse…

    –En la función se ve y se demuestra también la fuerza de las mujeres que, cuando nos unimos, somos imparables. Y lo que nadie puede negar es que nosotras os parimos y eso nos da una fuerza que nadie sabe…

    –¿Se considera una persona feminista? 

    –Feminista no sé si soy, creo en la fuerza de la mujer y me siento identificada al 100% con ello. Muchas veces se minusvalora a las mujeres, aunque afortunadamente las cosas van a mejor en España. Por suerte, yo empecé de muy joven en esta profesión que tiene mucha libertad. Nunca he sentido que me hayan hecho de menos. Al vivir todo eso, lo he sentido de otra manera a la que sí se han tenido que enfrentar otras compañeras de colegio o ajenas a la profesión. A mí no me ha importado casarme, no casarme… Yo he hecho lo que me ha ofrecido la vida, cosas que me han gustado y otras que no, pero reconozco que no es la generalidad que han vivido muchas mujeres.

    –Y durante estos años en esta profesión, usted se ha convertido en un icono de distintas generaciones de españoles. Julia de ‘Verano azul’, Lourdes de ‘Farmacia de guardia’, Rocío de ‘Compañeros’… ¿Cómo lo vive?

    –Yo divinamente, no sé ellos (ríe). Dependiendo de la canción que me canten ya ubico la serie y sé que edad tienen más o menos (bromea). Más allá de la libertad que me ha dado la profesión, lo que debo agradecerle a la vida es el cariño que he recibido de la gente y que sigo recibiendo. Ya me vale, no pido más. Que salgas a la calle y la gente te mire o se te acerque con cariño, te abrace y demás no le pasa a mucha gente y debo agradecerle esto a la vida.

    –¿Se esperaba todo esto cuando empezó?

    –¿Cómo me lo iba a esperar? Tú esperas trabajar y que te den trabajo. La vida me lo ha puesto un poco en bandeja y he tenido suerte, porque las series que has nombrado allí quedan y están. Que luego me lo he currado. También he hecho muchísimo teatro, que forma parte de mi ser, aparte de hacer series de televisión. También influye la suerte, porque puedes ser muy bueno y que no te den trabajo. Así que no voy a decir nada no sea que me la quiten (bromea).

    –¿Pero siempre quiso dedicarse a esto desde pequeña?

    –¡Qué va! Si en mi casa no había nadie en este mundo del teatro. La primera vez que fui a un teatro fue la primera vez que yo trabajé en uno. Lo cierto, por eso, es que desde pequeñita apuntaba maneras: me gustaba bailar, cantar, participar en los actos de fin de curso… ya en el bachiller las profesoras de literatura me empujaron a hacer cursos, pero yo pensaba que eran cosas que se hacían en América. Me apunté a la carrera de Turismo y el director era director artístico de teatro que hacía clases, me apunté y, como te puedes imaginar, no acabé la carrera. Él tenía un pequeño grupo de teatro en el que entré e hice algunas cosas, inmediatamente entré con Tamayo en el Teatro Bellas Artes donde me hizo la carta de meritoriaje, la llevé al sindicato de actores y me dieron el carnet de profesional y de allí, para adelante, con lo que iba surgiendo. He hecho desde muy poco, con dos o cinco frases, a ir creciendo a base de disfrutar muchísimo, querer hacerlo bien y aprender de mis mayores. La generación de actores anterior a la mía es irrepetible, de hecho. En eso también tuve suerte (sonríe).

    María Garralón en 'Las suplicantes'

    María Garralón en ‘Las suplicantes’

    –¿Y cómo vive esta evolución, por ejemplo, en las series con la llegada de plataformas y demás?

    –Las cosas tienen que cambiar. Si cambia la técnica, la forma de trabajar y todo, pues adelante. Se hacen series buenísimas en España, se trabaja muy bien porque tenemos actores y técnicos muy profesionales y es un orgullo. Cada vez que me dicen que una serie española está en plataformas y la reconocen en todo el mundo yo lo aplaudo. ¡Es estupendo! Si llevamos toda la vida esperando que se reconozca nuestro talento más allá de nuestras fronteras. Incluso hay gente que se va a buscar la vida a otro país, que en mi época era impensable.

    –¿Le hubiera gustado?

    –No lo sé, porque yo soy muy de aquí (ríe). A lo mejor sí. Tampoco es lo mismo que te lo digan a los 19-20 años que cuando tienes una familia y unos hijos. Como no lo hice, por qué no.

    –Aún puede llegar.

    –¿Ahora? Me duele la espalda, la rodilla… ¿Dónde vas María? (ríe).

    –Las series, el cine, el teatro han cambiado y reflejan la sociedad. Usted misma ha dicho antes que estamos más crispados. ¿Cómo ve la situación del país y de la cultura nacional? Hay menos asistencia a cines y teatro tras el boom inicial de la pandemia.

    –Tenemos un país maravilloso y a veces improvisamos mucho las cosas. No es que ahora esté bajando el público, es que la gente lo está pasando mal. No hay alegría de vivir. Yo me imagino a familias con niños pequeños, sus gastos y lo están pasando mal. Yo no sé si es que la gente que dirige ha perdido los papeles o qué. No creo que haya voluntad por parte de nadie, pero las cosas se han dado así. Ha habido una crisis, una pandemia, se ha muerto mucha gente, la economía no va bien, la guerra… Todo eso hace que la gente esté sin alegría. Vivimos con mal humor, sinceramente. Me parece una pena, pero también lo entiendo. A mi modo de ver, por eso, es algo global. El planeta nos avisa constantemente de que vamos mal. Espero que las cabezas que tienen que pensar y el poder de cambiar las cosas tengan esa voluntad y no vaya todo de mal en peor.

    –Más allá de esta situación… ¿tiene algún proyecto más?

    –Me llaman para cosas, pero estoy muy tranquilita con esto. Está bien con la gira de Los suplicantes, tiene que ser algo que me apetezca mucho, que me guste el personaje, que disfrute, que pueda interpretar algo… por ejemplo, el personaje de Servir y proteger, que eran seis capítulos, pero era un personaje bonito, fuerte y no me importaba levantarme a las cinco de la madrugada. No me importa si es algo grande o pequeño, me ha de gustar.

    –De hecho, recientemente participó en un corto.

     –Sí, porque me pareció precioso y además es de una compañera de Compañeros. Le dije que me lo mandara y me pareció una historia tan bonita que dije: lo hago, me va a gustar hacerlo. Si hay personajes que son telita, me quedo en mi casa.

    –El poder escoger es fruto del trabajo bien hecho, ¿no?

    –Ahora sí. Siempre he hecho lo que me han ofrecido, pero ahora quiero hacer solo cosas que me gusten.

    –¿El teatro tiene más puntos, por eso?

    –Pues sí. Pero es tristísimo lo que ofrecen (bromea), o estoy enferma o tengo problemas con un hijo o con Alzheimer me voy a morir pasado mañana. Pero me da igual si es tele o teatro, porque la televisión es como mi casa. Cine sí he hecho un poco menos. Me da igual que sea teatro o televisión, pero que sienta que pueda disfrutar de ese personaje. Y ojalá también me llegue algún trabajo de hacer reír o tragicómico, que es lo que más me gusta hacer y poder ofrecer un poco de todo a la gente. ¡Y que la gente vaya al teatro! Que al fin y al cabo, aunque en esta obra por ejemplo se sufre, te hace pensar y sales cambiado. Eso es lo importante del teatro, que salgas, primero, intentado entender lo que has visto y te han querido decir, y luego, sentirnos identificados y que nos haga pensar. Todo ese rato que estamos allí dejamos de pensar en todo lo que nos pasa en el día a día y merece la pena.

  • «El teatro es el origen» (junio 2022)

    La actriz confiesa que «me quedé sin aire» al subir por primera vez al Teatro Romano

    Las Suplicantes’ llenó el Teatro Romano el año pasado e inicia ahora su gira nacional. Y al frente del montaje, dirigido y gritado por mujeres, vuelve la fuerza interpretativa de María Garralón. Ella nos ha explicado por qué textos de hace 26 siglos están tristemente vigentes.. «Durísimo porque es una realidad a estas alturas y simplemente viendo lo que está pasando en el mundo. Cómo hay muchas madres que buscan los cuerpos de sus hijos. Con eso no necesito más».

    Los horrores de la guerra en Ucrania o la Ley de Memoria histórica lo sacan a la luz este drama «no es un cuento que alguien decida escribir, la gente sigue buscando a su padre, a su abuelo, gente mayor que vive muchos años con esa esperanza».

    Más de una decena de películas, series que han sido auténticos fenómenos televisivos, pero para María el teatro es el origen… «Cine he hecho menos, eso es verdad, pero en televisión yo estoy como en mi casa y no tengo problemas en hacer televisión y me encanta. Pero mis comienzos, mi poso y donde yo he aprendido es el teatro».

    María nos reconoce además que con «Las Suplicantes» ha subido por primera vez a la escena del Teatro Romano. «Madre mía, que tuve que respirar para poder decir la primera frase no te digo más. Es que me quedé como sin aire».

    Con la naturalidad y cercanía propias de Garralón, nos muestra que tras 2.600 años no hemos aprendido nada y que la fuerza de mujeres luchadoras como «Las Suplicantes»» es hoy más necesaria que nunca.

    Mientras, en Mérida ya se ha presentado el pase gráfico de la obra. Historias de mujeres que quieren ser libres, como las danaides egipcias. Y que también habla de las madres que lloran a sus hijos muertos en las guerras. La tragedia griega mantiene su actualidad. Se podrá ver en Madrid a partir del 22 de junio. 

    Fuente: Canal Extremadura
    Mariola Benito
    8 Junio 2022, 16:48

  • Las suplicantes 2022

    Las suplicantes calienta motores para el verano de 2022

    Últimas entrevistas:
    Tuvimos tan asumidos nuestros personajes que el proceso fue extraordinario (Julio 2022)
    Cada vez estamos más crispados (Junio 2022)
    Estudié el texto con imágenes sin sonido de la guerra de Ucrania (Junio 2022)
    El teatro es el origen (Junio 2022)

    Distribución:
    Maribel Meson
    MB Distribución

    Día 9 de Junio, a las 20h30 en la sala Trajano de Mérida: Ensayo general abierto al público

    Podéis reservar las entradas vía email: salatrajanomerida@gmail.com (solo hasta las 12h del jueves). Horario de taquilla para retirada de entradas: 9 de junio de 19h a 20.30h.

    Del 22 al 26 de Junio en Teatro Reina Victoria de Madrid
    14 de Julio: Teatro Caravaca (Enlace)
    21 de Julio: L’Acudia (Enlace)
    23 de Julio: Medellín (Enlace)
    6 de Agosto: Regina (Enlace)
    13 de Agosto: Cáparra (Enlace)
    2 de Septiembre: Almuñécar (Enlace)

    Reparto por orden de intervención: Carolina Rocha, Cándido Gómez, Laura Moreira, Maite Vallecillo, Nuria Cuadrado, David Gutiérrez, Rubén Lanchazo, Javier Herrera, Eduardo Cervera, María Garralón. Cante: Celia Romero

    Autora: Silvia Zarco – Versión de las obras de Esquilo y Eurípides
    Dirección: Jesús Cimarro
    Dirección: Eva Romero

    Toda la información sobre «Las suplicantes»: aquí

    Cuando todo parece estar perdido, el pueblo argivo enfrenta y vence a los egipcios sin más armas que unas firmes palabras que avalan la libertad femenina. Libres por fin, las Danaides habitan en Argos; sin embargo, pronto llegará una guerra. El ejército de la ciudad que un día las acogió es cruelmente derrotado y el dolor se multiplica cuando el vencedor se niega a devolver los cuerpos de los vencidos.

    Serán sus madres, las madres de los caídos, quienes ahora se tornen suplicantes y, acompañadas por las Danaides, marchen en busca de los cadáveres de sus hijos.

    Las suplicantes es una mirada catártica al pasado para reencontrarnos como seres humanos a través del acto ritual que es el teatro. Rito, reflexión y llanto colectivo para un momento histórico en que conllorar es absolutamente necesario.

  • «Alucino porque todavía me siguen llamando Julia por la calle» (Abril 2022)

    J.MORENO
    Lunes, 11 abril 2022, 10:50

    La actriz ficha por ‘Servir y Proteger’ (TVE) y se reencuentra con Juanjo Artero cuatro década después de ‘Verano Azul’

    La actriz María Garralón (Madrid, 69 años) regresa a la televisión como fichaje de ‘Servir y Proteger’, la serie diaria de La 1 de TVE (17:25 horas) producida por Plano a Plano, donde interpreta a Adriana, una mujer que está al cargo de una ONG en el barrio. Además de las dificultades para sostener la organización, su personaje se halla en una delicada situación de salud, algo que oculta a sus allegados. En la ficción se reencontrará con el actor Juanjo Artero y ambos coincidirán delante de las cámaras cuarenta años después del estreno de ‘Verano Azul’.

    -¿Es la primera vez que coincide con Juanjo Artero tras ‘Verano Azul’?

    -La verdad es que hemos coincidido muy poco, porque los dos hemos seguido trabajando habitualmente y también es casualidad que no hayamos coincidido más. En la vida real sí que nos hemos visto más, pero trabajando muy poquito.

    -En ‘Servir y Proteger’ hicieron un guiño a la mítica escena de la manzana.

    -Ha sido un gesto cariñoso por parte de la productora y los guionistas. Fue un guiño a una escena de ‘Verano azul’, en la que yo les hacía un juego, donde les ataba las manos y les colgaba una manzana de una cuerda con un hilo y tenían que ir dando mordiscos a la fruta. En ‘Servir y Proteger’ se quiso hacer este guiño y nos reímos mucho.

    -Ha visto crecer a Juanjo Artero.

    -Yo era muy jovencita pero él era un niño. Le admiro mucho. Era un chaval que no tenía ni idea de la profesión. Creo que descubrió en ‘Verano azul’ que ese iba a ser su oficio y se esmeraba muchísimo en pronunciar e interpretar. Recuerdo que estaba todo el día recitándonos ‘La venganza de Don Mendo’ (risas). Juanjo se lo ha trabajado tanto después que lo admiro mucho. En este oficio es verdad que te tienen que dar las oportunidades, pero también hay que buscarlas. Y él las ha buscado y ha currado muchísimo.

    -¿Qué le llamó la atención de Adriana, su personaje en ‘Servir y Proteger’?

    -Me pareció un personaje muy bonito pero también era triste, y no voy a decir nada más. Además, me pilló en un momento en el que me estaban haciendo pruebas médicas en la columna y la rodilla. Es un personaje entrañable y luego, cuando me enteré de que el actor que más iba a estar conmigo era Víctor Sevilla, que es un chico que creo que es fantástico, y estar con Juanjo, dije ‘lo voy a hacer’. Adriana representa la lucha por la vida. Vocación

    -Llega a una serie que lleva seis temporadas en emisión. ¿Cómo ha sido el recibimiento?

    -Eso es lo peor de llegar a una serie donde los actores llevan tanto tiempo en ella. Yo, que he hecho series largas, sé lo que es eso. Siempre llego con cierta timidez a estas cosas, porque sé que cuando una ficción lleva tanto tiempo, hay una serie de códigos, frases y de cosas que ellos ya se conocen. Me he sentido como en casa. Los compañeros y el equipo son maravillosos, y no me han podido cuidar más. Eran unos madrugones tremendos, pero no me ha importado nada. Lo he hecho con mucho cariño.

    -También participó en otra de las grandes ficciones de nuestra televisión, ‘Farmacia de Guardia’. Se sentaban millones de espectadores delante del televisor. ¿Cómo gestionó esta popularidad?

    -Cuando existía solo TVE todo el país te estaba viendo. He hecho series donde la audiencia era gigantesca. La popularidad la he llevado bien. No he tenido nunca ningún problema, ni creo que el éxito se me haya subido a la cabeza. Me parece un privilegio que la vida me haya dado la oportunidad de participar en ese tipo de trabajos. Me ha gustado mucho hacerlos y la gente en la calle me quiere mucho. Tal y como está el patio, ¿qué más se puede pedir? Yo tengo paciencia y la gente me para y les escucho. Es muy bonito y es un privilegio.

    ‘Remakes’

    -¿Todavía le recuerdan por ‘Verano Azul’ y ‘Farmacia de Guardia’?

    -Solo me recuerdan por ‘Verano azul’ y ‘Farmacia de guardia’. Han sido series que se han repuesto mucho. Los papás se la ponen a los niños y crecen. Alucino cuando todavía me siguen llamando Julia por la calle y alucino más cuando me giro. En verano, por ejemplo, me saludan niños a los que les ponen la serie o la repiten otra vez por televisión. Y la gente joven también me recuerda por ‘Compañeros’, que es otra generación.

    -¿Es partidaria de hacer una especie de reencuentro de ‘Verano Azul’, como se está haciendo con otras míticas ficciones de la televisión?

    -No haría nada. ‘Verano azul’ tiene su propia historia. Lo que se hizo, ahí está y en el recuerdo ha quedado. Estamos hablando de muchísimos años y la gente sigue teniéndolo en la cabeza. Ahora se haría otra cosa, pero hacer como un ‘remake’… Esto se ha pensado muchas veces, hacer como el reencuentro con Julia y los chicos. Y yo digo, ¿para qué? Es mejor no moverlo. Fue una creación de Antonio Mercero. Nos dejó ese legado maravilloso y ahí debe quedar. Fama

    -¿Ha cambiado mucho la manera de trabajar en las series de televisión?

    -Sí. Técnicamente se ha avanzado, evidentemente. En cuanto a la interpretación, creo que todo es igual. Tienes que estudiar, hacer ese personaje tuyo, hacerlo con la mayor verdad que puedas y que le llegue al público. En eso no ha cambiado. Es algo que también pasa en el teatro. Trabajar con verdad, y ya está.

    -¿Cómo ve la ficción española?

    -En España se hacen series estupendas. Y se cuidan y trabajan mucho. Tenemos un nivel de profesionales, tanto directores, técnicos o actores, muy preparados. Hay gente joven muy buena. Podemos competir con cualquier país del mundo. No tenemos que ir con la cabeza agachada por ningún lado. La prueba es que cada vez que salimos de España, nuestras producciones triunfan.

    -Cumplió un deseo al subirse al escenario del teatro romano de Mérida.

    -Ese deseo profesional se me cumplió. Pensaba que no me iba a pasar. Actuar en el teatro romano de Mérida es una suerte y una experiencia que ojalá todos mis compañeros pudieran pasar por ahí. Es mágico. Y estoy muy contenta porque ‘Las Suplicantes’ repite la función por otros teatros.

    Fuente: El Correo

  • Servir y proteger

    María se incorpora hoy miércoles 6 de Abril 2022 a «Servir y proteger» (capítulo 1187). Información, fotografías y capítulos en: Servir y Proteger (2022)

    La serie se puede ver cada tarde a las 17h25 en La 1 de TVE. Los capítulos también estarán disponibles en la web de @rtve

    Fotografía junto con @sevillotti19Y fotografía de @pipofernandezfotojunto con @juanjoarteroactor

    Adriana es una vecina del barrio que, años atrás, decidió montar ‘Guarecidos’, una pequeña ONG para dar cobijo a gente de la calle, muchos de ellos con problemas de adicciones o un historial criminal. Adriana trabajaba como secretaria de dirección y dejó su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a cuidar de la gente que ha tenido y sigue teniendo bajo su protección. Mientras intenta ayudar a los más desfavorecidos, tendrá que hacer frente a sus propios problemas personales.

  • 7 dosis de dopamina

    Virginia Rodriguez (@virpink) ha grabado este fin de semana su cortometraje «7 dosis de dopamina» junto con Maria Garralón, su hija Chloe, Pablo Rivero y un gran equipo.

    Más información: 7 dosis de dopamina