Pactos y promesas

Personaje: Angelines
Autor: Luis Flor
Dirección: Luis Flor

Pactos y Promesas es una comedia dramática protagonizada por Angelines, una entrañable señora interpretada por María Garralón, adicta a las telenovelas turcas y recién casada con Rachid, un joven extranjero fanático de Bruce Lee.

Gregorio, un músico callejero en horas bajas, recibe el encargo de entregar una cartera a Angelines, la tía de un amigo. Sin embargo, al llegar a casa de la pareja, algo no encaja. Lo que parecía un simple favor se convierte en una pesadilla cuando Gregorio queda retenido contra su voluntad por este extraño matrimonio.

María Garralón | Angelines
Roger Álvarez | Gregorio
Néstor Rubio | Rachid | Mario Jiménez (cover)
Voz de la Astróloga: Irene Villar

Dirección y texto: Luis Flor
Productor ejecutivo: Héctor Pando
Producción: Pando Teatro y Poseidón Teatro

Lugar: Teatro Luchana, Madrid (enlace). Estación de metro: Bilbao

Estreno: 17 octubre 2026

Todos los sábados, del 17 de octubre al 16 de Enero, a las 20h30.


Enlace: Revista Teatros . Por ANA VILLA

Conocida por ser una de las figuras más entrañables de nuestro panorama cultural, qué lejos queda aquella jovencísima María que saltó a la popularidad como Julia en “Verano azul” (1981). Después vendrían éxitos de TV –como “Farmacia de guardia” o “Compañeros”– y en las tablas, como “Las chicas del calendario” o “Ifigenia” (Festival de Mérida, 2024).

“Pactos y promesas” da título a su nueva aventura teatral arropada en escena por Roger Álvarez y Néstor Rubio a las órdenes del también autor de la pieza Luis Flor. Charlamos con esta querida actriz para descubrir todos los detalles.

Teatros Luchana – Nº Octubre 2026.

Fecha: Desde el 17 de octubre

Usted es una de las damas más queridas de la pantalla y las tablas. ¿Qué le atrajo de este nuevo proyecto teatral?

Lo que más me atrajo es que lo escribió Luis Flor. Y luego, la función, con persona-jes preciosos que cuentan historias muy bonitas. ¡Y la ternura que tiene la función! Todo eso es por lo que dije que sí.

¿Cuál es la historia que plantea y desarrolla “Pactos y promesas”?

Gregorio, un músico callejero en horas bajas, acepta un encargo que parece sencillo: entregar una cartera a Angelines, la entrañable tía de un amigo. Ella es una mujer mayor adicta a las telenovelas turcas y acaba de casarse con Rachid, un joven extranjero. Sin embargo, al llegar a la casa de la pareja, algo no encaja. Lo que parecía un simple favor se convierte en una pesa-dilla cuando Gregorio queda secuestrado contra su voluntad por este matrimonio.

¿Cuáles son los temas y sentimientos que vertebran esta comedia dramática?

“Pactos y promesas” habla de las mentiras pequeñas –y a veces grandes– que usa-mos para no enfrentarnos a lo que duele.

¿Quiénes y cómo son los tres personajes en escena, cuáles son sus conflictos, luces y sombras?

Los personajes de la función se agarran a lo que pueden: al amor, a la música, a una ilusión… aunque sepan, en el fondo, que todo puede venirse abajo. Son un viejo músico deprimido, una mujer mayor atrapada en una fantasía romántica y un joven inmigrante que busca una oportunidad.

Ese momentazo de la pieza que a usted le parece memorable:

Esta mujer tiene momentos maravillosos dentro de la función. Quizá elegiría ese en el que ella se desvincula un poco de su mundo interior, de su casa donde ella cree que todo es felicidad y tiene momentos de realidad. Y esa realidad es lo que no le gusta. Esos cambios, como actriz, a mí me gustan mucho.

¿Qué le está aportando cada uno de sus compañeros de proyecto?

Ganas e ilusión.

¿Por qué motivos recomienda este estreno a los amantes del buen teatro?

Porque creo que cada vez necesitamos más sentarnos en una butaca y que nos cuenten historias. Y si las historias son entrañables y bonitas y no generan ningún tipo de conflicto, es de agradecer. Y en esta función se cumple.

¡Ronda de preguntas exprés! Ese proyecto profesional que supuso la cumbre de su carrera:

Proyectos profesionales he hecho preciosidades. A lo mejor no he hecho muchos, muchos, pero los que he hecho generalmente es porque me han gustado. No podría quedarme con uno solo.

El proyecto que más le tocó el corazón:

¿Un antes y un después? Indudablemente, “Verano azul”.

La función teatral –o serie o película– que le recordó su amor por la interpretación:

No necesito recordar. Yo, cada vez que me subo al escenario, ya sé de mi amor por la profesión. Llevo dedicada a esto más de cincuenta años, con lo cual imagínate si amo esta profesión.

Esa obra teatral que le ha hecho disfrutar especialmente al verla desde la butaca:

Cualquiera, porque yo soy una especta-dora excelente. Soy de las que lloro, me río, aplaudo, sufro, me divierto… no tengo problemas. La última que he visto es “El club de los poetas muertos” porque además está mi querido Juanjo Artero y la he disfrutado muchísimo.

Un gran deseo pendiente de cumplir como actriz:

Tener salud, que me llegue un proyecto bonito y que yo lo pueda hacer.

¿Y como mujer?

Como mujer, tengo dos hijos preciosos y yo creo que ya he hecho muchas cosas de las que estoy muy orgullosa. Así que con la salud me conformo.

Enlace: Telemadrid

La actriz María Garralón ha presentado en Madrid Directo, con Nieves Herrero, la obra Pactos y promesas, con la que estará desde el 17 de octubre todos los sábados en los Teatros Luchana.

María Garralón ha dicho que “es una producción hecha con mucho cariño y mi personaje es precioso”. Ha destacado que “en teatro lo que más disfruto son las tragicomedias”, y que “siempre me ha gustado observar a la gente”.

Enlace: Todoliteratura
¡Quién iba a pensar!
Por Alberto Morate

Los Teatros Luchana acogen el estreno de Pactos y promesas, la última propuesta escrita y dirigida por Luis Flor.

En una sociedad cada vez más crispada y repleta de desmanes, atentados, accidentes y un vaivén constante de hechos luctuosos, el teatro se alza como el último bastión de resistencia humana. Luis Flor teje una dramaturgia que abraza los problemas sociales contemporáneos desde la cotidianidad más absoluta, demostrando que, frente a la tensión y la realidad de la impotencia, todavía nos queda el humor como salvavidas.

La dirección de Luis Flor destaca por una sensibilidad extraordinaria a la hora de coreografiar la intimidad y el desamparo. Con una puesta en escena que transita por un parque, un pueblo o esas calles vacías que parecen reflejar el vacío interior de nuestro tiempo, el director logra plasmar la falta de fuerzas para asir la vida de una ciudadanía cansada. Su mano firme, pero invisible consigue que el público comparta la necesidad del contacto y la urgencia de contarnos lo que nos pasa en este mundo apresurado, indispuesto y tan poco amable.

En el centro del escenario, el epicentro de la resistencia emocional es ese bendito sofá donde la presencia de más de una persona ahuyenta la soledad. A su alrededor se despliega el formidable trabajo actoral de un elenco en estado de gracia:

María Garralón dota a su personaje de una ternura conmovedora y descarnada. Su interpretación maneja con maestría la invocación de tiempos pretéritos, dejando claro que, aunque se miren con nostalgia, cualquier tiempo pasado no fue mejor. Su personaje encuentra el refugio y el conformismo imperante en la evasión de las telenovelas o de la televisión en general, quizá para no pensar.

Roger Álvarez ofrece una réplica portentosa como el pesimista recalcitrante del grupo. Sostiene sobre sus hombros el peso de la memoria y la crudeza de esa negritud ante la posibilidad de la muerte sin avisar, o avisando con la implacable certeza que se llega al alcanzar la senectud. Encarna a un cantautor que ve la muerte cercana, aunque en realidad lo que sus ojos ven es su propia soledad, por muy digna que esta sea. Roger Álvarez brilla al reflejar cómo el ser humano tiende a confundir la tranquilidad con el acomodo y el sosiego con la tristeza, encarnando de forma magistral esa peligrosa pérdida de la energía necesaria y la dura realidad de lo que hay que hacer para salir adelante.

Néstor Rubio completa el trío con una presencia escénica vibrante que actúa como el contrapunto perfecto. Da vida a un joven marroquí que busca su oportunidad en un territorio y una religión que no son las suyas. Su personaje es un admirador inquebrantable de Bruce Lee, un luchador incansable frente a la fatalidad y a las circunstancias inesperadas que no se rinde ante las hostilidades del entorno.

«Nunca estará bien hecho el mundo humano», escribió Jorge Guillén, y esta obra parece un eco de dicho verso. Sin embargo, el mayor triunfo de Pactos y promesas no es retratar la miseria, sino la exaltación de la amistad y la compañía. La química y generosidad de los tres actores en escena eleva la obra hacia una bellísima celebración de los instantes pequeños. A pesar de las malas circunstancias del entorno, el montaje acrecienta y fortalece la creencia en el ser humano a través de los detalles diarios y las relaciones personales.

Ese viaje emocional culmina de forma magistral en su desenlace. El broche de oro lo pone esa canción final cuyo estribillo resuena en el patio de butacas como una revelación y un abrazo: «quién iba a pensar que íbamos a querernos tanto tanto». Es la síntesis perfecta de la obra: descubrir que, por fortuna, al final del día, o de la vida, aún nos quedan ganas de reír de vez en cuando y, sobre todo, que el afecto compartido es la única tabla de salvación en esta maravillosa y caótica vida cotidiana. Un sentimiento necesario que sana el alma.

INFORMACIÓN

PACTOS Y PROMESAS
Texto y dirección: Luis Flor
Reparto: María Garralón, Roger Álvarez y Néstor Rubio
Espacio escénico: Teatros Luchana

Enlace: https://laultimabambalina.blogspot.com/
José Luis González Subías

El humor y la emoción se unen en «Pactos y promesas», una comedia de Luis Flor, protagonizada por María Garralón, Roger Álvarez y Néstor Rubio

Ayer se celebró un gran estreno en uno de esos teatros de barrio -nada menos que el popular y selecto barrio de Chamberí- que llenan su programación de atractivos y variados títulos para todos los públicos. La ocasión reunió, en los Teatros Luchana, a una nutrida concurrencia entre la que era fácil reconocer rostros de personajes que durante años han alimentado las pantallas televisivas y cinematográficas, representantes del mundo del espectáculo de este país durante décadas. Todos acudimos a la llamada de unos artistas y amigos a los que admiramos, dispuestos a disfrutar de su trabajo y convencidos de que no nos iban a defraudar. Como así fue.

María Garralón, Roger Álvarez y Néstor Rubio se hicieron desde el primer momento con una escena en la que se encuentran como en casa, y con un público que no tardó en dejarse envolver en la historia trazada por Luis Flor, autor y director de Pactos y promesas; una deliciosa comedia, de hondura dramática, que le habla al corazón y al deseo de seguir soñando la vida que todos deseamos. Una vida que, en esencia, constituye un permanente anhelo -a veces angustioso- de huir de la soledad, buscando el amor de los otros -el propio nunca es suficiente-. Todos hacemos pactos y promesas para encontrarlo. Porque al fin y al cabo la vida no es más que el pacto que realizamos con los otros, con Dios o con nosotros mismos, con la promesa de seguir vivos.

Angelines (María Garralón), recién casada con un joven marroquí, Rachid (Néstor Rubio), ha creado una ficción de felicidad a imagen de las telenovelas turcas que consume y en torno a un matrimonio tan imposible como el del embarazo que afirma tener a su avanzada edad. La irrupción en sus vidas de Gregorio (Roger Álvarez), un músico callejero marcado por un pesimismo patológico, que será acogido -más bien retenido- en la casa por estos, trastocará la idílica fantasía en que vive instalada Angelines, introduciendo un duro contraste de «realidad» en su mundo. 

Las divertidas situaciones que se suceden, potenciadas por el contraste entre dos personajes tan distintos como el de Rachid y Gregorio, junto con la dulce «candidez» de Angelines, mantienen el interés por una pieza que transcurre con agilidad, guiada hábilmente por su director. El humor, que oscila entre la sonrisa y la carcajada de forma natural, se congela en algunas ocasiones donde una incipiente tensión da paso, enseguida, a una salida distendida; e incluso en numerosos momentos, la emoción, poderosa dosificadora de las intenciones y las acciones, se adueña de la escena. Porque, si debemos describir en dos palabras lo que esta obra nos transmite, estas serían humor y emoción.

Luis Flor, a quien conocíamos en su faceta de actor y director, se nos revela ahora como dramaturgo; y lo hace con una comedia de alto valor humano, que es del que anda más necesitada precisamente nuestra sociedad, sabiendo conectar con la sensibilidad y las inquietudes de unas generaciones que hace tiempo dejaron atrás un pasado fundido con el sueño. Roger Álvarez y María Garralón, sublimes en sus respectivos papeles, encarnan en sus personajes esa mirada que otorga la sabiduría del tiempo vivido, impregnando el escenario, como actores, del reposado poso que hace visibles los primores del buen vino. Por su parte, Néstor Rubio, verdadero torrente de fuerza interpretativa, convertido en motor del ritmo de la pieza, despliega unos recursos expresivos sobre el escenario que lo hacen imprescindible para el desarrollo de la acción.

Completan el equipo artístico de este atractivo montaje José P. Katxua, en el diseño de una escenografía funcional y práctica, capaz de recrear el salón del hogar de Angelines, del mismo modo que un parque público o una iglesia, empleando un simple sofá giratorio y un fondo de pantalla con el dibujo de la plaza del pueblo donde se desarrolla la historia; Alex Espeso en la iluminación, Lino Lemond en el vestuario -acorde con el realismo de la pieza-, Germán García y Luis Flor en el diseño del espacio sonoro; y Roger Álvarez como creador de la música original de la obra, en la que esta tiene un importante papel.

Pactos y promesas es una de esas comedias que endulzan la vida y animan a seguir creyendo en ella. Felicitamos a Luis Flor por la senda iniciada como dramaturgo, y esperamos ver pronto nuevas creaciones de este director que sabe bien cómo seducir y emocionar en escena. La obra se representará en los Teatros Luchana, todos los sábados, hasta el 19 de enero. Una buena opción teatral para el fin de semana.

Enlace: Culturamas
El Teatroscopio, Escena
Horacio Otheguy Riveira.

Pactos y promesas por un trío de ensueño con María Garralón

Luis Flor, director de Los sombreros olvidados, vibrante homenaje a Miguel Mihura, sigue su rumbo de hombre de teatro total -también actor- de la mano de aquel maestro inolvidable, pero esta vez, el joven comediógrafo se suelta y cruza la calle bulliciosa y compleja de la vida y el teatro y se lo monta a su aire con plenitud de facultades.

Pactos y promesas es una obra bajo la sonrisa insólita de Mihura, con su estela de vivir sueños y tiempos difíciles, pero con las huellas de este 2026 cargado de violencia y desmanes terribles que se cuentan con humildad, buen humor de quienes necesitan sobrevivir a golpe de imaginación cueste lo que cueste. Y en este camino, el hoy autor y director Luis Flor ya logra una voz propia, apoyado en una producción que cuida los detalles, y tres intérpretes sensacionales.

María Garralón en un personaje que te llevas a casa para seguir queriendo, admirando y comprendiendo: a la dulce criatura surrealista y a la encantadora enamorada final que, además canta un bolerazo en feliz aceptación de su compañero de escena, compositor y cantante, Roger Álvarez. Entre ambos, un migrante, Rachid de Marruecos, muy bien interpretado por Néstor Rubio, una auténtica revelación en un papel harto difícil, imbuido de términos marroquíes a la hora de la oración, y de rico castellano en un episodio sorpresa, así como de una impactante destreza física propia de un apasionado del arte marcial de Bruce Lee.

El humor acaricia todas las situaciones en un crescendo propio de la madurez de gran comediógrafo con una tibia cascada de humor negro. La puesta en escena logra que los tres den lo mejor de sí y funcionen en conmovedora armonía de equipo.

Mientras el público se instala en sus butacas, Roger toca la guitarra y canta por lo bajini. No para los flamantes espectadores de teatro, sino para viandantes por unas monedas…

Este amor fabuloso entre el guapo moro y la bella «señora». Detrás una reproducción de la plaza del pueblo en que transcurre la acción.

Una novia embarazada en busca de un gorrión que quizás quepa en una mano y desde luego en su corazón.

El maestro en su guitarra frente a su amor de juventud, una canción en el comienzo de un mundo nuevo, Por qué será que te quiero tanto tanto tanto…

  • DIRECCIÓN Y TEXTO: Luis Flor
  • INTÉRPRETES: María Garralón, Roger Álvarez y Néstor Rubio / Mario Jiménez (cover). Voz de la Astróloga: Irene Villar.
  • DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Alex Espeso
  • ESPACIO SONORO: Germán García y Luis Flor
  • MÚSICA ORIGINAL: Roger Álvarez Istúriz
  • MÚSICOS EN GRABACIÓN: Violonchelo: Estela Julia. Guitarras: Nacho Mateos. Saxo y flautas: Ignacio Vidaechea. Percusión: Nico Roca
  • DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: José P. Katxua
  • CONSTRUCCIÓN DE ESCENOGRAFÍA: Mambo,Zafra y Jose Santiago.
  • VESTUARIO: Lino Lemond
  • PRODUCTOR EJECUTIVO: Héctor Pando
  • CARTEL: Marta Fuertes
  • TRAILER Y FOTOS: Leticia Álvarez Perea
  • PRODUCCIÓN: Pando Teatro y Poseidón Teatro