Sinopsis: En el pequeño pueblo de Villalgancio, el puesto de alcalde y el de mayor cacique local es ejercido simultáneamente por el corrupto Don Acisclo Arrambla, al que se le notifica la llegada de un inspector que debe analizar sus cuentas. Don Acisclo, siguiendo su tendencia natural, se propone comprar la voluntad del inspector con todo tipo de agasajos. Sin embargo, quienes aparecen en el lugar son Alfredo y su tío con intención de solicitar la mano de Cristina, la sobrina del regidor. Estos son confundidos por el inspector, provocando todo tipo de malentendidos.
Sinopsis: El oso y el madrileño es una comedia que, a través del humor y el contraste entre culturas, narra el encuentro entre personajes de orígenes muy diferentes cuyas vidas terminan cruzándose de manera inesperada. Los malentendidos, los prejuicios y las diferencias de costumbres dan lugar a divertidas situaciones que, poco a poco, dejan paso a una reflexión sobre la convivencia, la tolerancia y el entendimiento entre personas de distintas procedencias.
Dirección: Ricardo Lucía Autor: Antonio Mingote Panfleto
Sinopsis: ¿Crees en el amor a primera vista o piensas que el amor es simplemente una cuestión científica? Acompaña a Alex y Marta a lo largo de sus dudas, sus etapas, teorías, risas, discusiones… Una historia de dopamina que dura 3 minutos. Una historia de amor que dura toda la vida.
Personaje: Marta Dirección: Virginia Rodriguez Cortometraje @virpink Cortos de metraje: enlace
Personaje: Adriana Emisión: TVE. Capítulos 1187 la 1192
Sinopsis: Adriana es una vecina del barrio que, años atrás, decidió montar ‘Guarecidos’, una pequeña ONG para dar cobijo a gente de la calle, muchos de ellos con problemas de adicciones o un historial criminal. Adriana trabajaba como secretaria de dirección y dejó su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a cuidar de la gente que ha tenido y sigue teniendo bajo su protección. Mientras intenta ayudar a los más desfavorecidos, tendrá que hacer frente a sus propios problemas personales.
La actriz, una de las más queridas desde ‘Verano azul’, charla con ABC sobre su infancia, su familia y su vida más allá de los escenarios
María Garralón durante la presentación del libro ‘Círculos’ en 2015 – GTRES
Al pisar el impresionante escenario del Teatro Romano de Mérida en el estreno de ‘Las suplicantes’, que ahora llega a Madrid, María Garralón (69 años) tuvo que respirar antes de pronunciar su primera frase. No le había ocurrido nunca: «Es imponente, produce una sensación única», recuerda. Y eso que lleva casi medio siglo en escenarios y platós. Conquistó al público al dar vida a Julia, la pintora bohemia de ‘Verano azul’, un personaje que parece un reflejo de la personalidad de María, una mujer dulce, sensible, cariñosa, que asume que nunca ha querido ser carne de titulares: «Nunca los he buscado, me dedico a esto cómo podría haber sido otra cosa. Mi vida personal ha estado al margen porque siento cierto pudor al hablar de mis cosas.
Cuando mis hijos eran pequeños, hacía algún reportaje para Agustín Trialasos (un referente de la prensa rosa española), pero cuando crecieron me dijeron, ‘Mamá, tu trabajo es precioso, pero a nosotros mejor nos dejas fuera de este lío’, así que nunca más». En esos años, la conciliación era una entelequia: «Ser madre y actriz es complicado. Además, yo me divorcié cuando ellos eran pequeños, y me recuerdo corriendo de un lado para otro, pero sin ningún trauma. Tanto ella como él me han salido muy buenos, muy divertidos… Aunque no me han hecho abuela todavía, pero lo veo difícil en estos tiempos».
A María la mató ‘Wikipedia’ en agosto de 2019: «Me llevé un buen susto». Rectificaron y María, que había interpretado a María de la Encarnación en ‘Farmacia de guardia’, se convirtió así en María de la Reencarnación. Pero en esta ‘segunda oportunidad’ no solo ha vivido una pandemia y una guerra, «he sobrevivido a un cáncer de pecho, dos carcinomas en la nariz y las muertes de mi madre y mi hermana, que era como mis pies y mis manos, la echo tanto de menos…». También tiene problemas de espalda y rodilla: «Me voy haciendo mayor, pero esas cosas si me vienen bien, al final, las incorporo a los personajes que interpreto». María, como otras figuras de su generación, sabe hacer de la necesidad virtud: «Además, tengo muchas ganas de vivir, me gusta mucho la vida». Y si necesita un chute de energía, se fuga a Nerja: «Me da el subidón nada más atisbarla desde la carretera. Es una tierra que me trae tantos recuerdos», explica. A ella y a millones de españoles.
María Garralón posa junto a su familia a falta de su madre que es la que tomó la fotografía – ABC
Todas las ausencias
A María le ha costado encontrar una foto «porque me he mudado hace poco y lo tengo todo desparramado». Pero aquí está, este posado familiar en el que falta su madre, que es quien saca la foto, así que en cierto modo, está presente en este recuerdo marcado por las ausencias. María recuerda que «éramos unos domingueros, aunque lloviera, nevara o hiciera un sol de justicia, nosotros salíamos al campo». Su familia, de origen humilde y sin relación alguna con el espectáculo, no veía con buenos ojos que dejara los estudios de Turismo para meterse a actriz: «Mi madre lo llevó mejor porque tenía una vena artística. Con mi padre tuve muchos problemas, hasta que un día lo entendió». Concha Velasco mintió por ella: «Fue tan generosa que dijo que éramos familia para conseguir el carné del sindicato con el que trabajar». Así se estrenó con la compañía de Tamayo. Entre ensayos, conoció, se enamoró y se casó con el actor Enrique Rambal, miembro de una dinastía vinculada con el teatro: «Ese mundo me abrió los ojos, pero realmente fui libre cuando me compré un 600. Ya tenía alas para volar», recuerda divertida esta mujer que considera que tiene su punto aventurero.
‘Las suplicantes’ es una función que habla de «abuelas, madre e hijas mimando la vida», algo que María conoce bien: «Mi abuela sacó adelante a 13 hijos en el País Vasco. Le daría algo escuchar nuestras quejas hoy, tipo ‘se me ha estropeado la lavadora’, cuando ella llevaba al pilón la ropa de 15 personas. Lo suyo fue un esfuerzo titánico. Y mi madre fue una peleona que insistió en que estudiáramos para ser independientes, que nos valiéramos por nosotras mismas». Eran tiempos en que la aspiración de la mujer era casarse: «Y a mí me costó mucho, y bueno, lo hice para que nos se llevara un disgusto al saber que me iba a vivir con mi novio. De hecho, mi madre le miraba mal, hasta que él le explicó que era yo la que no quería. ¡Uy, la que me montó! ¡Yo, que había estudiado en las monjas! Es que yo tenía mi lado rebelde. Aunque lo de ser madre lo tenía clarísimo desde siempre».
María cree que debemos volver a los clásicos: «Son textos escritos hace miles de años y ves que nada ha cambiado, que no hemos aprendido nada. Creo en el mensaje de la fuerza de las mujeres para romper con las injusticias porque somos las que podemos plantarnos y decir, ‘Hasta aquí hemos llegado’, que para eso os hemos parido a todos’. Yo me entrego con tanta fuerza que cada vez que termino una función, me digo, ‘María, ya te has ahorrado hoy otra sesión de terapia’…».
María Garralón en una escena de ‘Los suplicantes’. / La actriz representa esta obra clásica en Madrid entre el 22 y 29 de junio
La obra ‘Las suplicantes’ sobre textos de Esquilo y Eurípides llega a Madrid. Tras su éxito en la 67 Edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, será ahora el Teatro Reina Victoria de Madrid, del 22 al 26 de junio, quien la albergue. De miércoles a viernes a las 20:00h y sábados y domingos a las 19:00h. ‘Elcierredigital.com’ charla con una de sus princiaples intérpretes, María Garralón, uno de esos nombres fundamentales del teatro y la televisión en nuestro país.
Las suplicantes se estrenó el 18 de agosto de 2021 en la 67 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Se representó hasta el 22 de agosto y se colgó en todas las funciones el cartel de agotadas las localidades. Más de 11.000 espectadores en total pudieron disfrutar de este montaje. Ahora llega al Teatro Reina Victoria de Madrid del 22 al 26 de junio.
La obra, fusión de los textos de Eurípides y Esquilo, es una coproducción entre la organización del propio Festival de Mérida y la reconocida productora teatral Maribel Mesón, contando también con la colaboración del Ayuntamiento de Guareña (Badajoz). Un proyecto que cuenta con dos mujeres en el origen de todo: Silvia Zarco (la autora de la versión), la directora Eva Romero.
Los textos de Esquilo y Eurípides cuentan historias distintas. Las suplicantes de Esquilo narra la huida de mujeres egipcias a Grecia para evitar contraer matrimonio contra su voluntad. Por su parte, la obra de Eurípides cuenta como unas madres exigen un entierro digno para sus hijos.
Elcierredigital.com habla con una de las intérpretes de la obra, María Garralón, uno de esos nombres fundamentales del teatro y la televisión en nuestro país. Su rostro se ha hecho popular en la pequeña pantalla, desde los programas dramáticos de los años setenta hasta el éxito de Netflix Las chicas del cable. Entre medias, nombres que ya son historia de nuestra televisión: Ese señor de negro, Turno de oficio, Farmacia de Guardia, Compañeros o la conocida e inmotarl serie de Verano azul. Eso sí, María Garralón se define sobre todo como una actriz de teatro.
– ¿En qué se diferencia esta versión de la que pusisteis en escena en Mérida?
Hemos tenido que hacer una adaptación al texto al escenario, para poder representar la obra en un teatro. Hemos pasado de 31 actores a ser 10 y hemos tenido que prescindir de los coros infantiles. Ha habido algún reajusten en el texto pero, la obra en su mensaje y su conjunto sigue siendo la misma y el mensaje transmite sigue siendo el mismo.
– Su papel en el de una madre que reclama el cuerpo de su hijo para enterrarlo con dignidad tras una guerra. Es un clásico pero parece estar más de actualidad que nunca.
– Yo participo en Las Suplicantes de Eurípides y sí, parece estar de triste actualidad a pesar de ser una tragedia griega. La humanidad es así. Supongo que no aprendemos de nuestro pasado. Evolucionamos pero en lo tecnológico no en las bases fundamentales. Para estudiar el texto me ponía imágenes sin sonido de la guerra de Ucrania. Como digo no cambiamos y siempre lo paga la gente más. Me parece increíble estar viendo una guerra armada a estas alturas en plena Europa.
– Después de un año encarnando el mismo personaje supongo que este ya no tiene recovecos nuevos para una actriz.
– Yo le sigo poniendo las mismas ganas. Me quita mucha energía porque es una obra dura y no es un personaje fácil. No es la primera vez que hago teatro clásico pero sí fue mi primera obra en el Festival de Mérida y eso marca.
– ¿Qué proyectos tiene para el futuro?
– Pues después de Madrid vamos a representar la obra en teatros que son extensiones del Festival en Medellín, Cartagena, Caravaca de la Cruz, Elche… También he hecho alguna cosita en televisión. La verdad es que ahora ya no quiero hacer trabajos por hacerlos. Si surge algo que esté bien, pues estupendo, pero ya no quiero estar haciendo teatro por las noches y luego levantarme para ir a un rodaje. Me encanta mi profesión pero sólo lo haría por algo que de verdad mereciese la pena.
– Ahora todos los actores se matan por hacer televisión hace años a los que tenían presencia en televisión, como es su caso, se les cerraban las puertas del cine. ¿A qué se debe este cambio?
Ahora ha cambiado todo mucho y las series tienen mucha calidad y las plataformas las llevan a todo el mundo pero siempre se han hecho cosas de mucha calidad como los espacios dramáticos de Televisión Española. Pero es verdad que en ese momento, si hacías mucha televisión en el cine se te cerraban las puertas. Curiosamente sí hacíamos mucho teatro, pero cine muy poco. En mi caso yo empecé en el teatro y de ahí empecé a hacer cosas en televisión. Cine muy poco, pero tampoco lo he echado de menos, la verdad. Lo poco que he hecho no ha sido muy llamativo pero ha sido una experiencia más.