Ya le he cogido el tranquillo a los clásico
Enlace: La opinión de Murcia | Enrique Soler
La veterana intérprete regresa hoy a la Semana de Teatro de Caravaca con ‘Ifigenia’, una obra de Silvia Zarco que, en la fusión de tres tragedias griegas, invita a reflexionar sobre la violencia y la mujer. Ella interpreta a Hécuba, reina de Troya
Hoy llega hasta la Semana de Teatro de Caravaca ‘Ifigenia’, una obra basada en tres tragedias clásicas griegas que invita a reflexionar sobre la violencia y la mujer.
La de Ifigenia fue la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental. Agamenón, su padre y jefe del ejército griego, sentenció y clavó como una bandera a la raíz de la violencia contra niñas y mujeres en el origen de nuestra civilización. Siguiendo ese rastro de sangre que dejó Ifigenia llegamos hasta el sacrificio de Políxena, princesa troyana, y el hallazgo nos incendia la rabia en la garganta: la Guerra de Troya terminaba como empezó, inundando el mar de sangre virgen.
Con Ifigenia se traza un mapa desde el kilómetro cero de la violencia contra las mujeres hasta el regreso a casa del ejército perpetrador victorioso. Una obra de nueva creación, tejida a partir de tres tragedias clásicas, por las que transita la épica de la victoria griega en la Guerra de Troya: Ifigenia en Aúlide, Hécuba y Agamenón. Una obra que versa sobre el altísimo coste que tuvieron que pagar las mujeres para que los hombres alcanzaran la gloria. Con un reparto de lujo que cuenta con Juanjo Artero interpretando a Agamenón y la siempre eterna y genial María Garralón como Hécuba. Con esta última charlamos.
Hablamos de una obra teatral basada en textos homónimos de Eurípides y Esquilo, poetas trágicos griegos. Una historia que, por desgracia, 2.500 años después sigue estando en vigor.
Es por eso que debemos seguir haciendo estas obras, porque como puedes ver en la cultura griega ya aparecían estos casos y estas situaciones de violencia. Cuando decimos lo de: «Eso ya lo dijeron o hicieron los griegos» es porque su legado casi siempre encierra una gran verdad. Lo triste es que todo esto que gritamos desde el escenario está ocurriendo ahora mismo de forma impune…
Interpreta a Hécuba, una madre dura y sufridora que lo acaba perdiendo todo y que busca hacer su propia justicia.
A Hécuba, que fue reina de Troya, le mataron a todos sus hijos, incluso al más pequeñito, que era un bebé cuando lo entregó a Poliméstor para que lo cuidara durante la guerra. Le quitaron el país, mataron a su marido, a sus hijos y al pequeño lo arrastró el agua del mar hasta la orilla. ¿Qué hace una madre en un momento de tanta desesperación? La historia siempre las ha culpado de salvajes y asesinas. Hécuba lo que hizo fue buscar justicia como madre donde no hubo justicia ni humana ni divina.
Cuenta con el guión de Silvia Zarco, ¿qué tal ha sido trabajar con ella y qué impronta y personalidad ha querido darle a la obra?
Silvia es un portento, una cabeza privilegiada, sobre todo en el mundo grecorromano; tiene desde el principio la historia metida en la cabeza. He trabajado con ella antes y cuando hace estas fusiones, como la de Eurípides y Esquilo, lo que está haciendo es fundir la antigüedad en una obra potente y certera en la idea que quiere ofrecer al espectador. Es un placer decir las cosas que ella escribe.
Y con un reparto excepcional en el que figura, entre otros, Juanjo Artero con el que ya ha coincidido y que en esta ocasión interpreta a Agamenón. ¿Qué tal el reencuentro?
Hemos seguido en contacto y sabemos mucho el uno del otro. Coincidimos en una cosita pequeña, pero que nos hizo mucha ilusión a ambos. Fue en Servir y proteger, donde yo colaboré y él era uno de los protagonistas de la serie; quitando eso, no habíamos tenido la oportunidad de trabajar juntos, y menos en teatro. Así que estamos muy contentos de poder subirnos a las mismas tablas. Y el personaje de Juanjo es maravilloso; yo disfruto mucho viéndole actuar todos los días.
También cuentan con un coro sensacional de actores extremeños.
Menos Juanjo y yo, que somos de Madrid, y otros dos actores que son de Cádiz, los demás son todos de Extremadura, con la producción extremeña de Maribel Mesón, junto con el festival de Mérida y la dirección de Eva Romero, que para más señas es de Guareña. Son todos unos actores magníficos; con algunos de ellos ya había coincidido. Ahora que ya hemos estrenado y hemos pasado por varias ciudades, entre ellas Mérida, vamos más tranquilos. Somos una autentica piña en el escenario y sabemos lo que tenemos que hacer en cada momento.
Con la intensidad que tiene Hécuba, su sufrimiento, ¿cuesta salir del papel cuando se baja del escenario, sobre todo viendo que cada día hay más casos de violencia?
Me cuesta porque le trasmito mucha energía al personaje, toda la que tengo, sobre todo al respirar, cuando sientes el silencio. Hay momentos en los que el silencio del público nos estremece muchísimo, pero intento salir inmediatamente de los personajes, porque, si no, no podría vivir.
También está el sufrimiento de todas las madres que, por cualquier motivo, han perdido un hijo. Una herida que nunca se cura.
Nunca. Afortunadamente, aquí no tenemos guerras ni estas tragedias que vemos cada día por televisión, como en Gaza, Ucrania y en otros tantos países de los que no se habla. Normalmente los más perjudicados en estos conflictos son las mujeres, los niños y los ancianos. Y aquí… tenemos paz, pero casi todos conocemos a madres que han perdido a un hijo. Yo he tenido amigas a las que por desgracia les ha pasado y es algo que no se puede superar.
En 2021 pasaba por Mérida con Las suplicantes y ahora repite de nuevo. Recuerdo que me comentaba que era algo que pensaba que no creía que le fuera a pasar…
Pues mira, ya van tres veces, y estoy muy feliz por ello. El Teatro Romano de Mérida impresiona muchísimo, en ese escenario se crea una energía que es increíble. Pero estoy también muy contenta de que podamos ir haciendo esta obra también en muchos otros sitios, como Caravaca.
Donde no es la primera que viene a hacer una obra.
No. Pero es que me encanta la Semana de Teatro. Estuvimos con Las suplicantes y ahora repetimos con Ifigenia. Son momentos de la vida que yo estoy encantada de vivir. Al principio de mi carrera hice más clásicos, luego estuve mucho tiempo en televisión, pero lógicamente nunca he dejado el teatro, que fue donde empecé. Ya le he cogido el tranquillo a los clásicos, pero me hacen sufrir mucho… La tragedia griega es muy dura.
Han pasado por Mérida, este sábado están Caravaca, pero es que la siguiente cita será el 25 y 26 de este mes en Roma, en el Festival de Teatro de Ostia Antica.
Se trata de un ‘intercambio cultural’, por así decirlo, que está muy bien por el simple hecho de llevar la cultura de un sitio a otro; eso siempre enriquece a las personas. La compañía italiana viene a Mérida con Edipo y nosotros iremos a Ostia con este montaje. Además, vamos a pasar por muchos rincones de España y de Portugal. Y yo, muy feliz. Y si no fuera por el avión, mi felicidad sería completa [Ríe], pero nos hace mucha ilusión actuar en un sitio tan especial para los italianos.
