Un año más os deseo mucha salud, que no os falte el trabajo y muchísimo amor de la gente que os rodea. Si las cosas no han ido bien este año, mucho ánimo para seguir adelante con fuerza. Y si os han ido bien (cosa que me alegra infinito) mucha fuerza también para que todo siga igual o mejor.
Pase lo que pase, no olvidéis la alegría. Que nunca os falte una sonrisa para regalar.
FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!!! Un abrazo enorme!!! María
Ifigenia del 21 al 25 de agosto en el Teatro Romano de Mérida. Una historia que narra el dolor de las mujeres a partir de tres tragedias clásicas: Aúlide, Hécuba y Agamenón
La actriz, muy querida por sus papeles en ‘Verano azul’, ‘Farmacia de Guardia’ o ‘Compañeros’, regresa al Festival de Mérida con ‘Ifigenia’, la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental
Hay papeles que marcan una carrera artística para siempre, para bien y para mal. A María Garralón (Madrid, 71 años) ser Julia, la pintora de Verano azul, o María de la Encarnación, la agente de policía de Farmacia de Guardia, le han dado muchas alegrías y también varias frustraciones. Ser tan popular por encarnar a un personaje tan querido como los anteriores, le ha hecho perder algún otro papel. Inmediatamente el espectador la identifica con lo que tiene en su imaginario, hasta le dicen Julia o María de la Encarnación por la calle. «He tenido temporadas. He tenido temporadas de decir ‘bueno, ya vale, ya está bien’. Pero ahora estoy en esa época de mi vida, desde hace mucho tiempo, en la que no me importa, porque estoy muy agradecida a Verano Azul por todas las cosas tan bonitas que me han pasado en la vida, sobre todo en mi vida personal», confiesa la actriz.
Es la misma sensación que compartía con nosotros hace un año Emma Ozores, que estrenaba El regalo de Zeus en Mérida. Las dos compartieron serie, Farmacia de Guardia, las dos agradecen haber formado parte de proyectos tan entrañables. Las dos han hecho mucho teatro y televisión, a la lista de María Garralón podemos sumar Compañeros o Menudo es mi padre, «la televisión es como mi casa», pero para ella el teatro es la base, sus orígenes, «como papá y mamá, donde realmente siento que hago personajes, que tengo que estudiar más y prepararme más», afirma.
Garralón viene a presentarnos Ifigenia, el último estreno de la 70ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, una obra de Silvia Zarco y dirigida por Eva Romero. Es el mismo equipo que estaba detrás de Las suplicantes, con la que Garralón debutó en el Teatro Romano en 2021. María no había estado en ese foro ni de espectadora, así que el día del estreno le sobrecogió. «Yo salía por aquella rampa llena de humo, donde está la diosa Ceres, por el centro, y tenía que irme hasta la corbata, adelante. Y cuando llego allí, me veo la luna llena, arriba del todo del teatro, sobre ese mar de cabezas. No podía hablar, la emoción me podía. Además, la primera frase que yo decía es ‘ya no soy madre, ha muerto mi hijo’. Ostrás, pensé que no lo iba a poder decir», recuerda la actriz emocionada.
¿Cómo es este equipo extremeño y mayoritariamente femenino con el que repites en Mérida, María?
Pues primero te voy a hablar de las de las tres mujeres que hacen posible todas estas cosas, que son Maribel Mesón, Silvia Zarco y Eva Romero. Ellas tres tienen un mundo interior tan potente, tan potente, que son capaces de hacer cualquier cosa. Son muy eruditas en el mundo del grecorromano y de todo esto, que yo no tengo ni idea, pero estoy aprendiendo muchísimo con ellas todos estos años. Y sobre todo el mundo de la mujer, que lo defienden a capa y espada. Porque la mujer ha estado siempre muy subyugada, en un segundo plano, cuando realmente ha sido la gran sufridora de la historia. Además, cuando se hacían cosas malas, siempre era por culpa de la mujer o la mujer era la culpable de esto. Y cuando la mujer pedía justicia o hacía justicia, se la juzgaba de una manera muy cruel, muy cruel. Y ha habido mucha muerte de mujeres, sigue habiéndola, por desgracia, de niñas. Y todo esto simplemente por el hecho de ser mujer. Ellas tres esto lo llevan por bandera, por todas, a defender a las mujeres de la historia y de las que vendrán.
La de Ifigenia es la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental, hija de Agamenón y Clitemnestra, o criada por ellos es pedida en sacrificio a Agamenón, Juanjo Artero en esta obra. Decía Eva Romero que la obra indaga en la raíz de la violencia contra las niñas y las mujeres en el origen de la civilización occidental. «Seguimos un rastro de sangre desde el asesinato de Ifigenia, en el origen de la guerra de Troya, hasta el asesinato de Políxena en el final de la guerra de Troya». ¿Cómo es ese mapa de sacrificios y de violencia contra las mujeres que trazáis?
Porque la guerra la hacen los hombres. Y como premio presentan a las mujeres, aquí tienes su cabeza, aquí tienes su cuello, aquí tienes su sangre. Como una especie de premio al hombre que ha creado la guerra. Y a la mujer no se le da ningún valor. Ninguno. Da lo mismo. Hay una escena maravillosa entre Agamenón e Ifigenia, que es Laura Moreira, en la que le recrimina a su padre quiera matar a su hija. Y Agamenón, que es un cobardica, en el fondo es un tío cobarde, dice que ante todo hay que salvar la ciudad, porque si no, las consecuencias van a ser terribles. Y sacrifica a su hija. Es tremendo. Es tremendo. Ahora nos parecería imposible, pero si te fijas bien en la historia y en lo que está pasando ahí fuera, pues a lo mejor no hemos cambiado tanto y ni hemos aprendido tanto.
Cambiamos los relatos, pero tropezamos con la misma piedra.
Con la misma. No hemos aprendido nada. También es verdad que las religiones no han ayudado mucho y que los que mandan yo creo que están perdiendo la cabeza por momentos. Es decir, que en vez de ir para adelante, fijarte en la historia, vamos para atrás. Es decir, tú en tu casa, si tienes una habitación donde se crea moho, intentas arreglarlo. Si te vuelve a salir al año siguiente, pues lo vuelves a arreglar, hasta que picas la pared y vamos a quitar el moho ya de una vez, ¿no? Bueno, pues aquí no. Aquí se deja que el moho crezca y estamos en las mismas, se siguen matando mujeres, se siguen matando niñas, son esclavas, son esclavas sexuales… A mí me me produce una tristeza pensar que yo, y mi generación, me he pasado la vida intentando defender a las mujeres. Yo no soy muy feminista en ese sentido, no creo que seamos iguales. Tú eres un señor maravilloso, yo soy una señora, pero sí podemos hacer las mismas cosas, mi capacidad cerebral y de aprendizaje es igual o mejor que el tuyo. Creo que si entre hombres y mujeres lo hiciéramos bien, tendríamos un mundo maravilloso, pero es que todo es a destruir, todo es a destruir. Y es muy feo. Yo hace unos días pedí perdón a mis hijos. No es que yo me sienta muy responsable, creo que he vivido bastante consecuente con lo que pienso, pero les pedí perdón y les dije ‘yo, cuando os parí, lo que quería era traeros a un mundo no feliz, porque es muy complicado, pero sí a un mundo bonito, fuera bonito para vosotros, que tuvierais oportunidades. Os pido perdón porque os voy a dejar un mundo que es una mierda, con perdón. Y no es lo que yo quería cuando decidí traeros al mundo’. Y es verdad. Yo creo que hay que pedir perdón a la gente que sois más jóvenes y que tenéis la vida por delante porque os dejamos un mundo horroroso.
Apuntaba también Eva Romero que «regresa impune el ejército hasta que las madres, las reinas de vencedores y vencidos, Hécuba y Clitemnestra, unidas por ese dolor, toman la palabra. Porque las manos de una madre hablan allí donde la justicia divina y humana se calla». Interpretas a Hécuba, una mujer que pasa de ser la reina de Troya a ser una esclava a la que matan a todos sus hijos. ¿Cómo es este personaje?
A ver, no es un personaje fácil ni es un personaje central de la función. Es la madre de los perdedores, por así decirlo, pero es un personaje con muchísima fuerza porque le han quitado todo en la vida. A ella la vida la juzgó, la juzga o la juzgará como una asesina a lo mejor. Pero tuvo muchísimos hijos y le mataron a todos. Políxena es la última que le queda y deciden sacrificarla para homenajear a Aquiles. Y Hécuba no puede más. Luego además aparece el cuerpo desmembrado de su hijo pequeño en la playa, que esto a lo mejor nos suena un poquito de ahora. Hécuba ya no puede más, ni la justicia divina ni la humana le vienen bien, tiene que hacer su propia justicia. Y así se convierte en un animal, pero sigue sin respuesta. ¿Por qué me han matado a todos mis hijos?, ¿cuál es el motivo, qué han ganado? A Hécuba ya no le importa la vida.
Laura Moreira, la actriz que interpreta a Ifigenia, también destacaba en esa rueda de prensa la sororidad de tantas mujeres que han dicho basta ya. Tú llevas varias décadas en la profesión y esta temporada todavía se han ido destapando algunos casos de abusos, de agresiones sexuales tanto en el mundo del cine como en el del teatro. ¿Tú has sido también víctima o testigo directo o indirecto de estos abusos en la profesión?
Yo he oído cosas que pasaban cuando el cine del destape, que se se abusaba un poquito de las mujeres. También es verdad que antes las normalizábamos de alguna manera. Con el paso del tiempo es ahora cuando digo anda, pues aquel que intentaba todo el rato tocarme el culo… pero en aquel momento yo, que era una niña jovencita que empezaba en esto, pues decía anda, estate quieto, qué pesado eres. Y ya está. A mí me parece muy bien que se denuncie cualquier cosa que sea un abuso, que tú te sientas mal, que te haga pequeñito, que estés incómodo en tu trabajo, en tu vida. Da igual que seas actriz o lo que sea, hay que denunciar, hay que denunciar. Es como cuando te pegan la primera bofetada en el matrimonio. La primera y ya no hay más, esto hay que denunciarlo.
Por lo que me comentas, imagino que te preocupa la negación de la violencia machista, los discursos de odio, la censura y que siga habiendo también en este país, como en Las suplicantes, quien reclame los cuerpos de sus muertos y se les niegue, que se derogan leyes de memoria histórica, que a María Garra le preocupa el auge de la extrema derecha.
Claro que me preocupa. Me preocupa muchísimo. Me preocupa muchísimo porque me parece que es una sinrazón. Es decir, a mí me parece muy bien que cada uno políticamente se sitúe donde más a gusto esté, pero hay cosas de sentido común en las que ya no me vale ser de derechas ni ser de izquierdas, me da lo mismo. ¿Cómo que no voy a desenterrar a mi abuelo y darle una sepultura? ¿Por qué?, ¿porque lo dices tú? Es que hay cosas que no hay ni que hablarlas, que no habría ni que hablarlas. Nos está fallando mucho el sentido común.
Ifigenia en griego significa mujer de raza fuerte. ¿Se considera María Garralón una actriz y una mujer de raza fuertes?
Pues la verdad que yo siempre he sido muy tímida y no soy fuerte hasta que no tengo que demostrar algo, que entonces de repente digo ¡madre mía, qué terremoto! María, baja un poco la pila porque me lanzo. Soy una mujer absolutamente calmada, procuro no tener problemas con nadie, intento hacer la vida fácil a los que me rodean y bueno, soy fuerte cuando creo que tengo que serlo.
Enlace: Cierre digital Por: Alejandra de la Llave 17 marzo 2024
Maribel Mesón junto a Juanjo Artero y María Garralón.
La actriz madrileña María Garralón regresa este próximo 21 de agosto a Mérida. Lo hará en la 70ª edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida con la obra ‘Ifigenia’ junto a otros actores como Juanjo Artero, con quien vuelve a coincidir 42 años después del estreno de ‘Verano Azul’. Con una trayectoria de sobra conocida, la intérprete de ‘Farmacia de Guardia’ revela a elcierredigital.com que «todavía sigue sintiendo vértigo al subirse al escenario».
Hablar de la actriz María Garralón es hablar de la historia de la interpretación. Con el paso de los años vive con alegría que la gente la recuerde como ‘Julia’, la pintora que capitaneó a una pandilla de chavales que pasaban sus vacaciones en el municipio malagueño de Nerja en la serie ‘Verano Azul’. Y no solo aquellos niños que hoy son adultos, sino también las nuevas generaciones.
Y, precisamente, será este próximo 21 de agosto cuando la intérprete madrileña regrese a la 70ª edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida junto a uno de esos jóvenes con quien trabajó en el proyecto emitido en Televisión Española del cineasta Antonio Mercero. Será junto el también actor Juanjo Artero con quien estrene ‘Ifigenia’ la cual se podrá ver hasta el 25 de agosto. Un hecho por el que tal y como ha confesado en conversación con elcierredigital.com, “está muy feliz”.
Acaba de estrenar la serie ‘Una vida menos en Canarias’ y, también, ha despedido la ficción ‘Amar es para siempre’, pero la trayectoria profesional de la actriz está marcada por otros títulos televisivos como ‘Compañeros’ donde encarnaba a la recordada Rocío, ‘Farmacia de guardia’ en la que se ponía en la piel de la policía María Encarnación o ‘Menudo es mi padre’ en la que interpretaba a Rosi.
Sobre las tablas debutó en Mérida con ‘Las suplicantes’ pero también ha interpretado papeles en obras como ‘El Galán fantasma’ de Calderón de la Barca, ‘Los Ladrones somos gente honrada’ de Enrique Jardiel Poncela o ‘La Bella Dorotea’ de Miguel Mihura. Y será este próximo mes de agosto cuando vuelva al escenario del Teatro Clásico de Mérida. “Tengo la misma ilusión pero menos miedo que hace tres años porque nunca había estado allí”, ha revelado María Garralón.
-En primer lugar Maria, ¿cómo se encuentra?
-Con ‘goterillas’, pero estoy mejor. Afortunadamente, del ictus que sufrí el año pasado no he tenido muchas secuelas. Pero, bueno, me imagino que son problemas de la edad.
-Hace tres años fue su primera vez en Mérida y este próximo 21 de agosto vuelve a ese escenario fantástico del Teatro Clásico, esta vez, con ‘Ifigenia’ en la 70ª edición del Festival, ¿cómo afronta este reto?
-Soy un poquito inconsciente en estas cosas. Enseguida digo que sí y luego lo pienso y digo: “ay Dios mío, ¿podré hacerlo?” O “¿estaré a la altura”?. Pero, realmente, con mucha ilusión porque sé con quién voy y sé que Maribel Mesón, Eva Romero, Silvia Zarco son mujeres maravillosas y me van a cuidar muchísimo. Por ello, también tengo mucha confianza en que no va a pasar nada y va a estar todo estupendo. Tengo la misma ilusión pero menos miedo que hace tres años porque nunca había estado allí y era la primera vez que trabajaba en ese escenario maravilloso y, la verdad, que fue impresionante. También creo que la emoción que sientes al subir al escenario del Romano no se va nunca.
-Su personaje en ‘Ifigenia’ es Hécuba, una mujer que pasa de ser la reina de Troya a ser una esclava…¿cómo definiría, según sus palabras, a su personaje?
-Ahora estoy en el proceso de leer el texto muchas veces. La historia empieza con la figura de Helena de Troya y Agamenón quiere que sea para él. Por circunstancias, esta mujer termina siendo esclava y con toda su familia muerta. Matan a su marido, a sus hijos y la única hija que queda con vida también se la van a matar. Entonces, yo creo que llega un momento en el que sale esa parte animal que tenemos todas las madres y en el que decimos: “hasta aquí, ya no puedo más con este dolor”. El dolor ya es superior a todo, a cualquier cosa física que te puedas imaginar, el dolor de esta mujer por el que hace lo que sea y, por ello, se convierte en salvaje.
-Además de trabajar con actrices como Maite Vallecillo o actores como Alberto Barahona, vuelve a coincidir con una persona muy especial como lo es Juanjo Artero. Se vuelve a encontrar con él, esta vez sobre las tablas, ¿Cómo se siente de cara a vivir esta aventura profesional junto a él ?
-Nosotros hemos estado en contacto durante muchísimos años pero no hemos vuelto a trabajar juntos. Siempre que nos hemos visto hemos dicho que teníamos que hacer una función juntos y, de repente, surge esto. Estamos felices y yo encantada de trabajar con Juanjo después de tantos años.
-Con este ya son tres años en los que se has subido al escenario del Teatro clásico de Mérida, ¿sigue sintiendo vértigo?
-Todos los días. Cuando trabajo y pongo un pie en el escenario sigo sintiendo vértigo. Ya en el momento en el que me estoy maquillando para actuar me empiezo a poner nerviosa y eso que tengo años .
-¿Dónde se siente más cómoda María Garralón?
-Quizá ahora, en televisión, donde todo va muy deprisa, me pongo más nerviosa porque no soy tan rápida. El teatro es mi base porque fue donde empecé y de cine he hecho muy poco.
-De no haberse dedicado a la interpretación…
-Cuando decidí dedicarme a esto yo estaba estudiando turismo, o sea que me imagino que en aquel momento yo lo que querría haber hecho habría sido viajar pero también me he hartado a viajar con el teatro.
-Precisamente este pasado mes de octubre se cumplieron 42 años del estreno de ‘Verano Azul’, uno de los trabajos interpretativos por los que más se le recuerda, una serie que además estuvo muy presente en política este verano… ¿Qué le pareció que el Partido Popular usara la serie con fines políticos?.
-Fatal. A mí no me gustó nada. Yo creo que ‘Verano Azul’ es, un poco, propiedad de la humanidad. No tiene por qué nadie coger y decir: “ah, esto que me viene bien y lo cojo para hacerme publicidad”. No me pareció bien. Creo que los partidos políticos deben estar en otras cosas.
-La familia de Antonio Mercero, su creador, mostró su indignación…
-Pues no lo sé, pero me imagino. Es que no hay por qué. A mí realmente me pareció que estaba fuera de lugar.
-Volviendo a ‘Verano Azul’, ¿cómo se siente al ser recordada, no solo por aquellos niños que veían la serie en los años ochenta, sino por las nuevas generaciones?
-Yo alucino un poquito. Que se haya estrenado hace 42 años y que la gente me siga llamando Julia. Es fuerte. De repente digo: “es que da igual, haga lo que haga. Aunque me vean destrozándome por las piedras de Mérida yo seguiré siendo Julia”. A estas alturas de la película lo tengo muy asumido y ahora pienso que es una alegría. Tuve mucha suerte por poder trabajar en ‘Verano Azul’ y de haber podido estar ligada a la serie, a Nerja y a Julia. Hay que dar gracias a la vida porque te pasen estas cosas.
-¿Veremos un próximo reencuentro de los protagonistas?
-No lo sé. Antes nos reuníamos más cada cierto tiempo.
-Otro de sus grandes trabajos fue ‘Compañeros’ donde coincidió con Concha Velasco, ¿cómo era Concha?.
-Yo empecé con ella. A mí me dieron la carta de meritoriaje que por aquel entonces, cuando yo se empezaba en el teatro, tú tenías que tenerla o conseguirla por medio de la Escuela de Arte Dramático o por medio de una carta que te daba un director de compañía. Entonces te daban esta carta, que era un tipo de carta de presentación que reflejaba que eras válida para trabajar en esto. Yo ya había hecho cosas antes y recuerdo que aquella carta me la dio José Tamayo en el Teatro Bellas Artes.
Yo entré a trabajar en esa compañía en obras como ‘Abelardo y Eloísa’ y en la que la protagonista era Concha Velasco. Imagínate cuanto he podido querer a esta persona porque más agradecida no he podido estar. El pistoletazo de salida me lo dio Concha Velasco y con ella he tenido una relación que ha durado muchos años. Yo siempre la he querido mucho y cuando vino a ‘Compañeros’ me hizo mucha ilusión. Yo creo que Concha ha vivido profesionalmente muchas cosas maravillosas. Ha sido una gran madre. Era muy apasionada para todo y una persona muy especial. Ha tenido una vida muy bonita.
-Acaba de finalizar ‘Amar es para siempre’, uno de sus últimos proyectos en televisión, y además ha estrenado también ‘Una vida menos en Canarias, ¿se siente con ganas de emprender proyectos nuevos?
-Yo ya hago cosas que me gusten, nada más. En esas estoy. Tampoco me quiero volver loca trabajando pero si me ofrecen cosas que me gusten mucho, pues las haré y, también, si veo que puedo. Y si no, pues nada, a esperar otra cosa y metida en mi casa, que estoy tan a gusto. Yo en casa soy feliz. Tengo dos hijos maravillosos a los que adoro y,también, unos amigos extraordinarios y una bonita familia. ¿Qué más puedo pedir?.
La de Ifigenia es la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental. Agamenón, su padre y jefe del ejército griego, sentencia y clava como una bandera la raíz de la violencia contra niñas y mujeres en el origen de nuestra civilización. Siguiendo el rastro de sangre de Ifigenia llegamos hasta el sacrificio de Políxena, princesa troyana, y el hallazgo nos incendia la rabia en la garganta: La Guerra de Troya terminaba como empezó, inundando el mar de sangre virgen…
Con Ifigenia trazamos un mapa desde el kilómetro cero de la violencia contra las mujeres hasta el regreso a casa del ejército perpetrador victorioso. Una obra de nueva creación, tejida a partir de tres tragedias clásicas, por las que transita la épica de la victoria griega en la Guerra de Troya: Ifigenia en Aúlide, Hécuba y Agamenón. Una obra sobre el altísimo coste que tuvieron que pagar las mujeres para que los hombres alcanzaran la gloria.
Hécuba y Clitemnestra, reinas de vencedores y vencidos, madres de las asesinadas, albergan en su vientre una herida salvaje que se abre. La rabia muta en furia lenta. He aquí la transformación de las madres en fieras… Se abre el portón de acero de la venganza… Rasga el silencio el instinto voraz de una bestia atormentada y un grito atronador sediento de sangre asesina. Esta es la historia de las olvidadas y de sus madres condenadas. Es una rosa de sangre entre las manos ensangrentadas.
Junio 2025: 11 al 15. Teatro Bellas Artes (Madrid) (entradas)
Julio 2025: 8. Peñíscola. Festival de teatro clásico de Peñíscola (entradas) 9. Irún. Museo Romano Oiasso (entradas) 15 y 16. Mérida (71º Festival del Teatro Clásico de Mérida) (entradas) 19. Caravaca de la cruz (Murcia) (entradas) 25 y 26. Roma (Festival de Teatro de Ostia Antica) (entradas)
Agosto 2025: 2. Teatro Romano de Regina de Casas de Reina (Badajoz) (entradas)
Octubre 2025: 11. Roquetas de Mar (Almería)
Noviembre 2025: 19: Lisboa (Portugal) (entradas) 21: Comunidad de Madrid 22: Provincia de Valladolid
Estreno: 21 de Agosto 2024 en el Festival del Teatro Clásico de Mérida
Agosto: 21 al 25 de agosto 2024 en el Teatro Romano de Mérida (70º Festival de Teatro Clásico de Mérida) Venta de entradas: Festival de Mérida
Gran éxito de la obra ‘Ifigenia’ con un reparto de lujo en el Teatro Auditorio de Roquetas de Mar
El montaje estuvo encabezado por los actores Juanjo Artero y María Garralón
Las tablas del Teatro Auditorio de Roquetas de Mar recibieron un excelente montaje teatral. Llegaba la obra ‘Ifigenia’ que tantos premios obtuvo en el Festival de Teatro de Mérida. María Garralón como Hécuba y Juanjo Artero como Agamenón encabezaban el reparto de este texto de Silvia Zarco.
Función magnífica destacando María Garralón con un saber hacer bordando una Hécuba de antología. Tres historias basadas en tres tragedias del teatro clásico magistralmente ensambladas. Una noche de teatro clásico que gustó muchísimo y fue despedida con una gran ovación. Las funciones que giran por España y se han estrenado en el Festival de Teatro Clásico de Mérida traen garantía de calidad y nivel.
‘Ifigenia’ fue una poderosa reflexión sobre la violencia contra las mujeres. La obra toma como punto de partida la trágica historia de Ifigenia, una joven sacrificada por su padre Agamenón para asegurar la victoria en la Guerra de Troya, así como el sacrificio de Políxena, hija de la vencida reina Hécuba, hecho que pone fin a la mítica guerra.
A través de una nueva mirada a tres tragedias clásicas (Ifigenia en Áulide, Hécuba y Agamenón), la obra traza un recorrido por la épica de la victoria griega y no se limita a contar una historia antigua, sino que la utiliza como un espejo para reflexionar sobre la sociedad actual, planteando interrogantes sobre la culpa, el dolor y el silencio que han rodeado a las víctimas de violencia a lo largo de la historia.
Ifigenia es una obra imprescindible que recuerda la importancia de seguir luchando por la igualdad y la justicia. A través de un lenguaje universal y una historia conmovedora, se nos invita a reflexionar sobre nuestro pasado y a construir un futuro más justo y equitativo para todas las personas.
Eva Romero, directora de la obra mantiene que “la de Ifigenia es la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental. Agamenón, su padre y jefe del ejército griego, sentencia y clava como una bandera la raíz de la violencia contra niñas y mujeres en el origen de nuestra civilización. Siguiendo el rastro de sangre de Ifigenia llegamos hasta el sacrificio de Políxena, princesa troyana, y el hallazgo nos incendia la rabia en la garganta: La Guerra de Troya terminaba como empezó, inundando el mar de sangre virgen”.
‘Ifigenia’ hace historia en Roma y recibe una gran ovación del público italiano
La obra ‘Ifigenia’, de la compañía extremeña que dirige Eva Romero, que ha escrito Silvia Zarco y que se estrenó el verano pasado en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, acaba de hacer historia y anoche cosechó los aplausos del público de Roma.
En español y con subtítulos en italiano se representó en el Teatro Romano de Ostia Antica, a las afueras de Roma, como cierre de la primera edición de su festival.
Se pusieron a la venta mil entradas y se vendieron todas. Hubo lleno absoluto. A la cita acudieron, además de toda la compañía extremeña, el director del Festival de Teatro Clásico de Mérida, Jesús Cimarro, el gerente del Festival, Pedro Blanco, y el consejero de Turismo de la Embajada de España en Italia, Gonzalo Ceballos.
Forma parte de un intercambio cultural y la primera colaboración entre el Teatro de Roma y el Festival de Mérida. Por eso, los días 18 y 19 de julio se representó en el teatro romano de la capital extremeña ‘Edipo Rey’, una producción de la Fondazione Teatro di Roma.
Esta versión extremeña de ‘Ifigenia’ está protagonizada por Juanjo Artero, María Garralón, Beli Cienfuegos, Alberto Barahona o Nuria Cuadrado, y narra con crudeza la historia de las mujeres de la guerra de Troya, las de un bando y de las otro. Su muerte genera un gran sufrimiento en las madres de ambos lados.
La producción del Festival de Mérida «Ifigenia» cierra el Festival de Ostia Antica en Roma
La obra Ifigenia, una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, se ha estrenado la pasada noche en el Teatro Romano de Ostia Antica, a las afueras de Roma, como cierre de la primera edición de su festival.
Se trata de una coproducción del Festival de Mérida y una compañía extremeña que forma parte de la primera colaboración entre el Teatro de Roma y el Festival de Mérida con el objetivo de hacer un certamen cada vez más internacional.
Ifigenia, que se estrenó ayer por primera vez en Italia, fue representada en español con subtítulos en italiano, consiguiendo un total de 1.000 espectadores, lo que supone un lleno absoluto. Al estreno de ayer asistieron el director del Festival de Mérida, Jesús Cimarro, el gerente del Festival, Pedro Blanco y el consejero de Turismo de la Embajada de España en Italia, Gonzalo Ceballos.
La presencia de Ifigenia en el Festival de Teatro Ostia Antica los días 25 y 26 de julio es fruto de este acuerdo, por el que también ha sido representada en el Festival de Mérida por segundo año consecutivo los pasados días 15 y 16 de julio.
Igualmente, a través de este acuerdo, los días 18 y 19 de julio se representó en el Teatro Romano de Mérida, Edipo Rey, una producción de la Fondazione Teatro di Roma.
En palabras del director del Festival, Jesús Cimarro, este acuerdo supone un paso más en la internacionalización del festival, asimismo, ha indicado que es “una suerte” poder llevar el talento a otros países.
Bajo la adaptación de Silvia Zarco y la dirección de Eva Romero, aborda el tema de la violencia, inspirándose en las trágicas figuras de Ifigenia y Políxena, donde a través de sus personajes hablan de la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental. Según el mito griego, esta fue pedida en sacrificio a su padre Agamenón para continuar su navegación a Troya.
En esta línea, su productora, Maribel Mesón ha asegurado que volver a Mérida por segundo año consecutivo ha supuesto “un hito en la historia del Festival”, y sobre todo tener la oportunidad de viajar a Roma “es abrir una puerta a lo nuevo para crecer como compañía”.
El elenco, que vuelve a actuar esta noche a las 21.00 horas, está compuesto por Juanjo Artero, María Garralón, Beli Cienfuegos, Laura Moreira, Nuria Cuadrado, Alberto Barahona, Néstor Rubio, Rubén Lanchazo y Maite Vallecillo junto con el coro formado por Catalina Fernández, Fernando López, Guadalupe Gutiérrez, José A. Farrona y Teresa Maraña.
En una era donde el ruido digital amenaza con desdibujar el sentido profundo del arte escénico, una obra como Ifigenia, de Silvia Zarco y bajo la dirección de Eva Romero, irrumpe con la fuerza de un eco atávico y necesario. Madrid, epicentro de la efervescencia cultural, se prepara para acoger esta impactante propuesta teatral tras su rotundo éxito en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, donde más de 11.000 espectadores aplaudieron su audacia narrativa y su carga emocional. Del 11 al 15 de junio, el Teatro Bellas Artes será el nuevo escenario de esta tragedia reinventada que, lejos de hablar solo del pasado, nos interroga sobre los dolores más vigentes del presente.
Una tragedia, tres relatos, una mirada contemporánea
Lejos de limitarse a la recreación académica de un mito antiguo, Ifigenia propone una lectura contemporánea y visceral de tres tragedias clásicas: Ifigenia en Áulide, Hécuba y Agamenón. El texto de Silvia Zarco hila con sensibilidad e inteligencia una narrativa que transita entre la épica griega y el realismo emocional moderno. El dolor de las víctimas, la culpa de los vencedores, la violencia como legado y la memoria como territorio de disputa se funden en una dramaturgia que no busca respuestas, sino preguntas que aún duelen.
La figura de Ifigenia, sacrificada en nombre de la victoria, se convierte aquí en símbolo de las múltiples mujeres silenciadas a lo largo de la historia. Su destino no es solo el de la hija de Agamenón, sino el de cualquier víctima arrastrada por la maquinaria ciega del poder. De este modo, Ifigenia no solo representa a una generación antigua, sino que interpela a todas las generaciones, en todos los tiempos.
Eva Romero: dirección desde la emoción
La dirección de Eva Romero convierte el texto en una experiencia escénica inmersiva. Con una puesta en escena que respira tensión y belleza, la directora no teme confrontar al público con imágenes poderosas, diálogos afilados y una coreografía de silencios que pesa tanto como las palabras.
Romero logra equilibrar el respeto por la tragedia clásica con una mirada profundamente contemporánea. El resultado es una obra que no solo se ve: se vive. Cada gesto en el escenario, cada cambio de luz, cada acorde musical está pensado para generar un viaje emocional, donde el espectador es tan parte del conflicto como los propios personajes.
Un elenco que encarna la historia
Encabezado por dos figuras de larga trayectoria y respeto en el teatro español como Juanjo Artero (Agamenón) y María Garralón (Hécuba), el reparto de Ifigenia es uno de sus grandes aciertos. Garralón ofrece una interpretación devastadora, cargada de humanidad y furia contenida. Artero, por su parte, encarna a un Agamenón dividido entre el deber y la pérdida, con una sobriedad que conmueve.
El talento de Beli Cienfuegos como Clitemnestra y Laura Moreira como Ifigenia desarma al espectador. La primera aporta fuerza y ambigüedad a una madre que ya no puede más. La segunda, desde una mezcla de fragilidad y entereza, convierte a su personaje en emblema y resistencia.
Alberto Barahona (Ulises), Néstor Rubio (Aquiles), Nuria Cuadrado (Políxena), Rubén Lanchazo (Poliméstor) y Maite Vallecillo (Corifeo) completan un reparto coral que no ofrece puntos débiles. Todos están al servicio de una historia que exige intensidad emocional y rigor interpretativo.
Tecnología y tradición: un binomio escénico
A pesar de beber de las fuentes clásicas, Ifigenia también es una obra del siglo XXI. Y lo es no solo por su temática, sino por su tratamiento técnico y estético.
La escenografía de Elisa Sanz, realizada por Readest Montajes, combina elementos simbólicos con una arquitectura escénica moderna y funcional. La multiplicidad de planos permite la superposición de tiempos y voces, mientras que el uso de texturas y luces sugiere sin ilustrar, dejando espacio a la imaginación del espectador.
El vestuario, también a cargo de Sanz e Igone Teso, trabaja desde una abstracción que evita el historicismo para poner el foco en los estados emocionales. El resultado es una propuesta visual sobria pero cargada de significación.
Mención especial merece la iluminación de Rubén Camacho, que articula la narración emocional de la obra con una precisión milimétrica. Las sombras y focos crean atmósferas densas que dialogan con los personajes, subrayando sus contradicciones y heridas.
El poder del sonido: música y sensorialidad
La música original de Isabel Romero y la edición de Pablo Brenes juegan un papel protagónico en la experiencia sensorial de la obra. No se trata de un simple acompañamiento, sino de una voz narrativa en sí misma. Los sonidos ambientales, las cuerdas tensas, los lamentos casi imperceptibles: todo construye una atmósfera inmersiva que atraviesa al espectador desde el primer minuto.
El espacio sonoro de José Peña y la caracterización de Juanjo Gragera suman a esa composición de una identidad escénica que no se limita a lo visual, sino que apela a los sentidos en su totalidad.
Producción y compromiso cultural
Ifigenia no sería posible sin la apuesta decidida del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y la productora Maribel Mesón. Esta coproducción no solo es garantía de calidad técnica y artística, sino también de una visión estratégica del teatro como herramienta de reflexión social y como motor de internacionalización cultural.
De hecho, tras su paso por Madrid, la obra representará a España en el Festival de Teatro Clásico de Ostia Antica en Roma, uno de los encuentros más prestigiosos del panorama europeo. Este hito no solo confirma la calidad del montaje, sino que posiciona a Ifigenia como embajadora de un nuevo teatro español que combina clasicismo, innovación y compromiso.
Teatro necesario en tiempos inciertos
En un contexto global donde las formas de violencia –física, simbólica, estructural– parecen haberse vuelto parte del paisaje cotidiano, Ifigenia emerge como un grito escénico contra la indiferencia. Al poner el foco en las víctimas, en la memoria, en el derecho a nombrar el dolor, la obra cumple una función política en el mejor sentido del término: la de crear comunidad a través del arte.
Porque, en el fondo, Ifigenia habla de todas esas veces en que la historia ha elegido a quién escuchar… y a quién callar. Y al hacerlo, nos interpela sobre qué voces queremos amplificar en nuestro presente.
La experiencia de ir a verla: un viaje sin vuelta
Ver Ifigenia no es asistir a una obra. Es entrar en un rito contemporáneo que nos conecta con algo esencial: la necesidad de contar y escuchar nuestras tragedias para no repetirlas. No se sale igual. Uno entra como espectador y sale como testigo. Y eso, en un mundo saturado de contenido y vacío de sentido, es una rareza que vale oro.
El montaje teatral, bajo la dirección de Eva Romero y texto adaptado por Silvia Zarco, cuenta en el reparto de actores con Juanjo Artero, María Garralón y Laura Moreira, entre otros
La trágica historia de Ifigenia, una joven sacrificada por su padre Agamenón, volverá a ponerse en escena en el Teatro Romano de Mérida, por segundo año consecutivo, en el marco de la 71ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico. Bajo la dirección de Eva Romero y con texto adaptado por Silvia Zarco, la obra contará en el elenco de actores con Juanjo Artero, María Garralón, Beli Cienfuegos, Laura Moreira, Nuria Cuadrado, Alberto Barahona, Néstor Rubio, Rubén Lanchazo y Maite Vallecillo. Además, estará presente un coro formado por Catalina Fernández, Fernando López, Guadalupe Gutiérrez, Jose A. Farrona y Teresa Maraña.
Esta producción extremeña se representará los días 15 y 16 de julio sobre la arena del monumento bimilenario y, posteriormente, estará en el cartel del Festival de Teatro de Ostia Antica (Italia), el 25 y 26 de julio, ya que se trata de una colaboración. “Es un orgullo que el talento de la región salga no solo fuera de la propia comunidad autónoma, sino que sea capaz de llegar a otros países como va a ser el caso de Roma”, ha manifestado este lunes en rueda de prensa el director del festival emeritense, Jesús Cimarro. Asimismo, ha aprovechado para informar de que 6.610 personas asistieron a las cinco funciones de ‘Alejandro y el eunuco persa’.
No la violencia
La directora del montaje ha explicado que el texto ha sufrido pequeñas modificaciones con “cortes de texto y escenas que afectan a figuración” para ofrecer una versión donde los personajes “están más asentados”. “Nuestra obra es una protesta contra la violencia que se ejerce a las mujeres, niños y ancianos”, ha señalado Romero. «Hoy se me hace intransitable este camino de presentar ‘Ifigenia’ sin nombrar Gaza y sin denunciar los crímenes que, como en Troya, se están perpetrando allí», ha lamentado.
Por su parte, la adaptadora del texto ha afirmado que la obra pretende ofrecer “preguntas abiertas a los espectadores”, con la finalidad de “incendiar las conciencias y vivir juntos la reflexión a través del teatro”. La actriz María Garralón, quien interpreta a Hécuba, ha asegurado que este año el elenco se sube al escenario siendo “todos uno y dando la vida por algo en lo que creemos”, que es el teatro. En este sentido, el actor Juanjo Artero, que hará de Agamenón, se ha mostrado agradecido de volver a Mérida: «Siempre hace feliz”.
En el papel de Ifigenia, la actriz Laura Moreira ha lanzado un mensaje claro: «Basta de guerras, basta de dolor y basta de soberbia». En su intervención, ha querido agradecer a Cimarro que haya contado de nueva con esta producción. «Estoy enormemente contenta de que nos invite a trasladar, a volar, a viajar en un barco que espero no nos paren en medio del mar, porque solo llevamos el corazón abierto y la verdad, y solo puedo entregarme como un ramillete de flores delante de tantos muertos y muertas», ha expresado.
Anoche, la obra hizo parada en casa, en el Festival de Mérida, antes de viajar en Roma
Llevan casi doce meses girando por diferentes salas y teatros de España con la historia de las mujeres de la guerra de Troya. Las de los dos bandos.
Muere Ifigenia (Laura Moreira), del bando aqueo y muere Políxena (Nuria Cuadrado), del bando troyano. Sufren las madres, Clitemnestra (Beli Cienfuegos) y Hécuba (María Garralón) y el lamento de todas parece sonar más fuerte que hace un año. Quizá porque ahora es imposible no pensar en Gaza y sus mujeres y niñas. O en las cacerías supremacistas que persiguen al extranjero: «¿quién es el bárbaro aquí?», reprocha Hécuba ante Ulises (Alberto Barahona), cuando es conocedora de que su hija será sacrificada por los griegos ante la tumba de Aquiles (Néstor Rubio).
Como espejo de la vida, el teatro refleja a hombres violentos como Agaménon (Juanjo Artero) o Poliméstor (Rubén Lanchazo) y a mujeres sufrientes y cansadas de testosterona y violencia patriarcal (en el elenco también Maite Valecillo, que interpreta a La Furia): «Malditas sean vuestras lanzas y vuestras manos», exclama Ifigenia ante su padre, antes de ser sacrificada a cambio de vientos propicios para que el ejército aqueo pueda partir hacia Troya.
El texto de Silvia Zarco, acompasado con la música de Isabel Romero, envuelve en poética lo que en los informativos de hoy suena a disparos, bombas y palizas.
La versión tiene, respecto a la del estreno en la pasada edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, algunos cambios incorporados por dirección. Pero Eva Romero quiere decir esencialmente lo mismo que hace un año: el basta ya a un error que se repite desde que existimos. Con ese mensaje irán a Roma la semana que viene. En la maleta, el aplauso del público que les vio nacer: el público de Mérida, el público de casa.
Con ese mensaje irán a Roma la semana que viene. En la maleta, el aplauso del público que les vio nacer. El público de Mérida, el público de casa.
La tragedia ‘Ifigenia’ regresará los días 15 y 16 de julio al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, tras su paso en la pasada edición del certamen, para romper el silencio ante la violencia.
Esta obra que es una “acción combativa cultural” que exige el fin de la violencia contra las niñas y contra las mujeres, también quiere pedir el “alto fuego inmediato” y el fin de la “vulneración sistemática” de los derechos humanos contra la población civil “indefensa y hambrienta que está siendo masacrada”.
“Las personas que entendemos la cultura como herramienta de paz no podemos permanecer en silencio ni mirar para otro lado y a mí hoy se me hace intransitable este camino de presentar ‘Ifigenia’ sin nombrar Gaza y sin denunciar los crímenes que, como en Troya, se están perpetrando allí”, ha asegurado la directora de la obra, Eva Romero, en su presentación en rueda de prensa.
Romero, quien ha estado acompañada por la autora Silvia Zarco; el director del Festival de Mérida, Jesús Cimarro; la consejera de Cultura, Victoria Bazaga, y el elenco, ha subrayado que es un hito regresar al certamen un año después con la misma obra en base a la colaboración suscrita por el festival emeritense y el Festival de Teatro de Ostia Antica, en Italia.
Como parte de esta colaboración, ‘Ifigenia’ se presentará tanto en el Teatro Romano de Mérida, los días 15 y 16 de julio, como en el Teatro de Ostia Antica, en Roma, los días 25 y 26 de julio. Por su parte, la obra ‘Edipo Rey’, de la Fondazione Teatro di Roma, se representará en el Teatro Romano emeritense el 18 y el 19 de julio.
‘Ifigenia’ está protagonizada por los actores y actrices Juanjo Artero, María Garralón, Beli Cienfuegos, Laura Moreira, Nuria Cuadrado, Alberto Barahona, Néstor Rubio, Rubén Lanchazo y Maite Vallecillo.
‘IFIGENIA’ ES UNA OBRA SOBRE LA ESPERANZA
La directora de ‘Ifigenia’, Eva Romero, ha valorado el “hecho histórico” que constituye volver por segundo año consecutivo la obra en el festival de Mérida y, además, poder representar a España y al certamen en el Festival de Ostia Antica, en Roma.
Sobre el montaje, Romero ha destacado que la obra ofrece el “grito desesperado” de las mujeres asesinadas y de sus madres condenadas por perpetrar la venganza de sus hijas, ya que aborda la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental.
“Es una grieta en la roca a la que ha sido arrojado el dolor, la culpa y la rabia de las mujeres a lo largo de la historia, una grieta por la que entra la luz para iluminarlo todo y para romper el silencio de una vez, porque en nuestra obra ni muertas callan las protagonistas, porque no hay una fuerza en el mundo capaz de callar la voz de las mujeres”, ha expuesto.
Además, ha incidido en que ‘Ifigenia’ interpela como sociedad porque enfrenta al espectador a la idea de que el origen de la violencia contra las mujeres está intrincado en las raíces de la civilización y porque resulta tan actual que pone en tela de juicio la evolución de la sociedad como especie dotada “de reflexión y de pensamiento”.
Así, ha dicho, un año después de su puesta en escena en el Festival de Mérida, se le pone un “nudo de rabia en la garganta” porque, ante tanta muerte en tiempo real, hablar de literatura sería “faltarle el respeto al dolor”, de no ser porque esta literatura y este teatro “convoca” y pide “respuestas y acción inmediata”.
”’Ifigenia’ no es una obra sobre la venganza, es una obra sobre la esperanza, sobre la necesidad imperiosa de abrir un debate colectivo capaz de imaginar un nuevo orden posible y que sea capaz de trazar nuevas rutas de navegación libres de violencia para las niñas que vendrán”, ha dicho.
En su intervención, la autora Silvia Zarco ha insistido en que los seres humanos tienen la responsabilidad de afrontar los conflictos del presente, en el caso de las instituciones, ha dicho, haciendo leyes, mientras que a los activistas les toca lanzar preguntas abiertas que remuevan las conciencias y que hagan reflexionar.
En este sentido, Zarco ha criticado que los espacios de reflexión están “atrapados” y “encerrados”. “Por favor, no dejemos de ser centinelas de la cultura, centinelas de la reflexión, centinelas de comprometer al ciudadano a través de estas obras y de hacer lo que dice nuestra directora: implicar, comprometer”, ha recalcado.
Por su parte, la actriz María Garralón, que da vida a Hécuba, ha señalado que pensar en los demás hace mejores personas, un extremo que no se “mete en la cabeza” de la sociedad y, entonces, “hay que seguir haciendo teatro”.
“Yo salgo con la vida a hacer Hécuba porque me parece tan importante lo que dice, lo que hace, por qué lucha, por qué grita, por qué le han hecho tanto daño, que hay que gritar, y hay que gritar a los cuatro vientos, y hay que gritar mucho porque es que la gente no oye. O sea, la gente que puede hacer algo, los que son capaces de poner fin a las cosas, no hacen nada”, ha dicho.
De la misma manera, Juanjo Artero, que interpreta a Agamenón, padre de Ifigenia, ha señalado que le produce satisfacción volver a Mérida y comprobar que este festival, que es “tan grande”, todavía “puede mejorar y puede seguir compartiendo con otros festivales”, como el de Ostia Antica, en Roma.
En el papel de Ifigenia, la actriz Laura Moreira ha lanzado un mensaje de “basta de guerras, basta de dolor, basta de soberbia”. “Estoy enormemente contenta de que efectivamente Jesús –Cimarro– nos invite a trasladar, a volar, a viajar en un barco que espero no nos paren en medio del mar porque sólo llevamos el corazón abierto y la verdad, y sólo puedo entregarme como un ramillete de flores delante de tantos muertos y muertas. Ojalá esto pare pronto”, ha dicho.
Asimismo, la productora de ‘Ifigenia’, Maribel Mesón, ha incidido en que es un hito en la historia del festival que la misma obra se represente en dos ediciones consecutivas y ha añadido que el hecho de que la obra haya gozado de éxito en varios lugares de España y se vaya a representar también en Roma es una prueba de que el teatro clásico cuando se aborda con “valentía y respeto” no solo puede reinventarse sino también conectar con audiencias de diferentes países y generaciones.
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25 nov. 2024
Con motivo de la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la Asamblea de Extremadura acogió ayer un emotivo fragmento de la obra de teatro Ifigenia.
La obra, escrita por Silvia Zarco y dirigida por Eva Romero, es una coproducción del Festival de Teatro Clásico de Mérida y la productora teatral Maribel Mesón. El elenco, que contó con los personajes femeninos de la obra, María Garralón, Beli Cienfuegos, Laura Moreira, Nuria Cuadrado y Maite Vallecillo, ofreció una impactante interpretación que puso de manifiesto la vigencia de las reflexiones sobre la violencia y el rol de la mujer en la sociedad.
Durante el acto, el fragmento representado mostró la intensidad dramática de Ifigenia.
La directora Eva Romero declaró: “Es un honor traer esta obra a un espacio tan significativo como la Asamblea de Extremadura en una fecha tan importante. Queremos que la cultura sea una herramienta de transformación social y un vehículo para alzar la voz contra las injusticias.”
Por su parte, Silvia Zarco, autora de la obra, subrayó: “El mito de Ifigenia encarna el sacrificio y la lucha de las mujeres a lo largo de la historia. Hoy, lo reinterpretamos como un acto de resistencia, esperanza y reivindicación”.
Por iniciativa de la Secretaría General de Igualdad, el evento formó parte del acto institucional que conjuntamente celebraron la Asamblea y la Junta de Extremadura para sensibilizar sobre la violencia de género, una problemática que requiere la implicación activa de toda la sociedad.
Nos preguntamos cuándo se va a romper el círculo de la violencia. Un círculo en cuyo centro están, sobre todo, las mujeres. Clitemnestra y su hija Ifigenia, Hécuba y su hija Políxena. Madres que ven a sus hijas sacrificadas por la guerra. En este caso, la guerra de Troya, un espejo de tantos enfrentamientos que se mantienen a día de hoy. Es lo que pone en pie ‘Ifigenia’, la obra que esta semana se representa en el Teatro Romano.
La actriz Beli Cienfuegos se pone en la piel de Clitemnestra, esposa de Agamenón y madre de Ifigenia. “Sigue habiendo Ifigenias, sigue habiendo Clitemnestras calladas, sin poder decir que estamos aquí”.
Porque “Ifigenia, aparte de ser un canto a la lucha, a la resistencia y al amor, es un canto a la paz y a la belleza”, continúa Laura Moreira, que precisamente encarna a Ifigenia.
“Por estas historias de la gloria, de ganar las guerras y el honor, quien siempre ha pagado el pato somos nosotras”, continúa María Garralón, que es Hécuba. Nuria Cuadrado que hace de su hija, Políxena, destaca cómo repetimos la historia, “vemos que hemos cambiado muy poco, solo hay que ver los telediarios, Gaza…”
Un diálogo a cuatro, entre madres e hijas. Son reflexiones que ponen en el escenario y que hemos compartido con ellas. Las mujeres sufren ante las decisiones de los hombres que eligen el enfrentamiento y la violencia, Agamenón o Ulises, en este caso. Y los ejércitos preparados para alzar sus espadas. Pero frente a esas espadas, están ellas, con otro mensaje, aunque tengan que repetirlo tantas veces. “Que esto hay que cambiarlo, que la vida entre hombres y mujeres puede ser maravillosa”, repite María Garralón. Y con todo esto, Beli Cienfuegos afirma convencida “me quedo con la palabra esperanza, totalmente”.
Cuatro mujeres Beli, María, Laura, Nuria, que han trabajado cara a cara, espalda con espalda. “Mi madre se va a enfadar con esto, pero no podía haber tenido una madre ficticia mejor que ella, es un placer tremendo” dice Nuria de María. Y María responde… “ella, como hace las cosas con la energía que tiene, me sube para arriba, ¿sabes? Beli y Laura, también madre e hija en la ficción destacan su complicidad, “de saber que mi madre estará ahí para hacer justicia, Ifigenia en este caso, sabe que su madre no la abandonará”.
La esperanza son las mujeres y los hombres juntos en el centro y en paz. Es lo que estas mujeres quieren para hoy y mañana. Es el otro mensaje que lanzan para que se grabe en todos y cada uno de nosotros.
Una ‘Ifigenia’ que encanta con su relato
El texto de Silvia Zarco es una tragedia equilibrada y de calidad, magistralmente escrita con un toque poético que la eleva aún más
“Ifigenia’, es una obra teatral basada en textos homónimos de Eurípides y Esquilo, creada por la sevillana Silvia Zarco (filóloga clásica, profesora en un IES extremeño y dramaturga, que ya en 2021 había participado en el Festival con una versión libre de ‘Las suplicantes’). Dirigida por Eva Romero (directora de la Escuela Municipal de Teatro de Guareña, filóloga, activista y comprometida en la lucha por los derechos de las mujeres) y coproducida por la también guareñense Maribel Masón y el Festival, ha sido el noveno y último espectáculo teatral de la 70ª edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, representado en el Teatro Romano.
Sobre el mito de Ifigenia se sabe que es hija de Agamenón y Clitemnestra, y su historia más famosa está relacionada con el sacrificio en la ciudad de Áulide. Según el mito, los griegos estaban a punto de zarpar hacia Troya para recuperar a Helena, pero la flota se vio detenida por fuertes vientos contrarios. El adivino Calcas les reveló que la diosa Artemisa estaba enojada y que los vientos solo se calmarían si Agamenón –que había matado un ciervo sagrado- sacrificaba a su hija Ifigenia. Aunque inicialmente se opone, Agamenón finalmente accede presionado por el ejército griego y convoca a Ifigenia con el pretexto de casarla con Aquiles. Dependiendo de la versión del mito, Ifigenia es sacrificada o bien, en una versión alternativa, es salvada en el último momento por Artemisa, quien la reemplaza por una cierva en el altar y la lleva a Táuride, donde se convierte en sacerdotisa de la diosa.
Ifigenia representa el sacrificio, la piedad filial y el poder del destino en la mitología griega. Su historia también subraya los temas de la violencia y el sufrimiento, así como el conflicto entre el deber personal y la devoción religiosa o nacional. A través de los siglos, su poderoso mito ha sido reinterpretado en diversas formas artísticas y literarias. En el teatro Ifigenia está representada en diversas obras: Eurípides, es autor de las tragedias ‘Ifigenia en Áulide’ (409 aC) e ‘Ifigenia en Táuride’ (414 aC). En la primera, narra la historia del doloroso sacrificio. En la segunda, estudia su vida posterior donde se desempeña como sacerdotisa de Artemisa. Esquilo en la obra ‘Agamenón’ (458 aC), parte de la trilogía de la ‘Orestíada’, menciona el sacrificio de Ifigenia, que desencadena la furia de Clitemnestra y su eventual asesinato de Agamenón.
Posteriormente, Ifigenia ha inspirado numerosas versiones en diversas formas de arte. En teatro, destacaron ‘Ifigenia en Áulide’ (1977) en versión del francés Jean Racine e ‘Iphigenia 2.0’ (2007) del estadounidense Charles Mee. En cine, la película ‘Ifigenia’ (1977) de Michael Cacoyannis es una destacada adaptación de Eurípides, que mantiene el tono trágico original con una cinematografía moderna. En el Festival de Teatro Romano de Mérida, se representó ‘Ifigenia en Tauris’ (1991), dirigida por Codstas Tsianos, donde la compañía griega del Teatro Municipal de Larissa deslumbró con un montaje de gran ritmo y sencillez.
La ‘Ifigenia’, de Silvia Zarco, es una obra teatral nueva que toma prestados sus hilos de ‘Ifigenia en Áulide’ y ‘Hécuba’ de Eurípides, así como de ‘Agamenón’ de Esquilo. Con una delicada fidelidad, Zarco entrelaza las antiguas tragedias griegas, convirtiéndolas en espejo de la violencia que habita en los corazones de hombres y mujeres, en ese tiempo lejano donde los mitos eran ley y los dioses dictaban el destino. La obra de esta sevillana/extremeña se adentra en las profundidades sombrías de aquellas historias antiguas, donde el conocimiento de las leyes divinas de Esquilo y las humanas de Eurípides se entrelazan, revelando la complejidad de una sociedad atrapada en un ciclo interminable de sangre y venganza.
En esta tragedia macabra, hombres y mujeres se encuentran en el mismo lado oscuro, compartiendo la crueldad con la misma intensidad. Es significativo recordar que en el texto son las mujeres, como sombras vengativas, quienes tejen el destino: Artemisa, la diosa que, en su furia, ordena la muerte de Ifigenia; Clitemnestra, la reina que, con sangre en las manos, silencia a Agamenón; y Hécuba, la madre doliente por la muerte de su hijo pequeño, que asesina al rey Poliméstor. En el fondo, recordando a Homero, todo comienza con el abuso de la hospitalidad -el crimen del troyano Paris- y el abandono del esposo -el crimen de la griega Helena-, provocando la ira de los griegos, que, cegados tanto por la venganza como por los intereses económicos subyacentes, desatan una tormenta de destrucción que puede entenderse como un atentado contra la vida misma, atrayendo inevitablemente el castigo divino, como un eco ineludible de la tragedia.
Lo cierto es que el texto de Zarco, experta en el conocimiento del mundo clásico grecolatino, es una tragedia equilibrada y de calidad, magistralmente escrita con un toque poético que la eleva aún más. Y tengo que decir, que aunque algunos podrían interpretar el texto bajo una lente feminista, especialmente al considerar también el asesinato de Políxena de la obra de ‘Hécuba’, es difícil no ver en Ifigenia y Políxena la encarnación de un valor supremo, de una moralidad que lleva el respeto filial y el amor a la patria hasta el sacrificio final. Estas mujeres, firmes como estatuas de mármol, aceptan la muerte con una dignidad que desafía al tiempo. Reducir su grandeza a una reflexión sobre la violencia de género -algo que considero fuera de lugar en la propuesta del programa de mano y en declaraciones públicas-, hacer de sus muertes un eco campanudo de nuestras propias luchas –por muy respetables que sean- podría ser una simplificación injusta de un legado que resuena en diferentes épocas y contextos culturales. Esta obra está bien fundamentada (aunque solo al final, con pocas palabras, se puede entrever cierta reivindicación en femenino plural que late en el presente) y es una grata excepción frente a despropósitos ridículos como ‘Pentisilea’ y ‘Penélope’, que la compañía de Cimarro nos presentó comercialmente en el Festival hace pocos años, con la misma sutileza con la que se introduce un elefante en una cristalería, cortesía de Magüi Mira.
En la puesta en escena, Eva Romero ha concebido una tragedia como debe ser, sin las pretensiones de un espectáculo grandioso, quizás consciente esta vez de los exiguos presupuestos que Cimarro reserva para las producciones extremeñas. Hace dos años, emprendió un intento de producción con ‘Las suplicantes’, donde su inexperiencia en el Teatro Romano -era su primer encuentro como directora en este grandioso espacio- se reflejó en un montaje que quedó a medio camino entre la intención y la realización. Sin embargo, en esta ocasión, se percibe la lección bien aprendida y el vasto conocimiento que ha adquirido de la tragedia griega. Esta vez, el montaje se ha enfocado en realzar la palabra, conjugándola con las variadas e imaginativas coordenadas estéticas que propone el texto, apoyándose en la poética vibrante de los diálogos y en los ecos expresionistas de los espectros de los personajes asesinados. Todos los elementos artísticos han resonado en armonía: la escenografía de Elisa Sanz, con sus imponentes rocas en la playa, bellamente iluminadas por Rubén Camacho, que orquestan el movimiento estético de los actores en diversos planos; los sobrios vestuarios de Elisa Sanz e Igore Teso; y la música sugerente de Isabel Romero, que logran juntos una depurada ambientación catártica, donde la tragedia fluye con una intensidad que crece y se despliega hacia el clímax inevitable. La dirección de actores, por su parte, subraya y enaltece la emoción evocadora de este cautivador espectáculo.
En la interpretación, todos los actores mostraron una entrega absoluta, en una labor impresionante de intensidad emocional. Juanjo Artero sobresale en su rol, encarnando al rey Agamenón con una regia caracterización, bordando sus gestos, movimientos y potente declamación, en su triste historia atormentada de dudas. No menos destacable está Bely Cienfuegos como Clitemnestra, una actriz a quien conozco desde hace más de 40 años y cuyas actuaciones siempre han sido sólidas. A su lado, María Garralón brilla igualmente como Hécuba, mientras que Néstor Rubio realiza un trabajo notable y agotador como Aquiles, vibrante de energía en sus luchas con la espada. Los otros actores también cumplen admirablemente sus roles: Laura Moreira (Ifigenia), Nuria Cuadrado (Políxena), Alberto Barahona (Ulises), Rubén Lanchazo (Poliméstor/anciano), Maite Vallecillo (Corifeo/esclava troyana), Gara Suárez (Ifigenia niña), y el coro de actores de la Escuela de Guareña, formado por Catalina Fernández, Fernando López, Guadalupe Gutiérrez, José A. Farrona y Teresa Maraña. Cada uno de ellos late con una energía distinta, contribuyendo a un ritmo de actuación equilibrado y coherente.
La representación, que fue seguida con un silencio casi sagrado por un público que casi llenó las caveas, culminó con cálidos aplausos.
`Ifigenia´ estrena en Mérida El público acompañó con su silencio respetuoso y con los aplausos después
La palabra y los actores, el texto y la interpretación. “Brotan llantos de sangre”, los de las madres, las hijas y, en definitiva, los de toda una sociedad que sufre la violencia y las guerras. Lo dice Silvia Zarco en el texto de `Ifigenia´, y lo lleva a escena Eva Romero, directora.
Ha sido un largo camino hasta llegar a las arenas del Teatro Romano, lo reconoce la compañía, que está satisfecha tras el estreno. Porque el público los ha acompañado, con su silencio respetuoso y con sus aplausos después.
María Garralón, Juanjo Arte, Beli Cienfuegos, Laura Moreira, Nuria Cuadrado, Alberto Barahona, Néstor Rubio, Rubén Lanchazo, Maite Vallecillo, son parte del reparto, que ha completado la Escuela Municipal de Teatro de Guareña.
`Ifigenia´es el resultado de tejer tres relatos clásicos, `Ifigenia en Áulide´, `Hécuba´y `Agamenón´. El inicio de la Guerra de Troya, el final y el regreso de los griegos triunfantes, tras conseguir su objetivo.
Esta obra, que cierra el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, lleva el título de Ifigenia porque es la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental. Y es su propio padre, Agamenón el que la mata como sacrificio a cambio de iniciar una guerra, la Guerra de Troya.
Antes, su esposa Clitemnestra le rogó que no lo hiciera, que dejara vivir a su hija, pero ganan las ansias del poder. No hay vuelta atrás.
Solo un hombre, Aquiles, se opone al sacrificio de Ifigenia. “Amargo metal escondes bajo ese manto”, le dice Aquiles a Agamenón.
Tras la muerte de Ifigenia, soplan los vientos y los griegos parte hacia Troya. “Pero diez años de cadáveres ensangrentados no bastaron” dice esta vez Hécuba, la reina de Troya. De nuevo, el sufrimiento de una madre y su hija. Hécuba presencia el sacrificio de su hija Políxena para honrar la tumba de Aquiles.
Y no solo eso, también pierde a su hijo pequeño Polidoro, a manos de quien creía que era un amigo, el rey de Tracia. Encuentran su cuerpo en la playa… Y se venga, busca su justicia.
Igual que busca su propia justicia Clitemnestra cuando Agamenón regresa a Micenas, a su casa, dándole muerte.
Pero el final no es la venganza. Lo que quieren las mujeres, incluso después de muertas, es que su voz no quede en el olvido. Porque ellas siguen existiendo, están en demasiados lugares, en todas las épocas. Su voz es su justicia.
#DIRECTO Asistimos a la última función de la actual edición del @festivaldemerida y lo hacemos con «Ifigenia», protagonizada por @juanjoarteroactor y @mariagarralon.oficial Dos maravillosos actores de nuestra escena que nos hablan de sus personajes, Agamenón y Hécuba, y del reencuentro que ha supuesto este proyecto para ellos 42 años después de la mítica «Verano azul».
‘Ifigenia’ es la encargada de clausurar la 70 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con la primera muerte violenta de una mujer en la literatura occidental. Una obra con sello extremeño dirigida por Eva Romero y un reparto del que forman parte Juanjo Artero, María Garralón y Alberto Barahona, elenco que ha estado durante más de un mes en Guareña dándole forma al montaje y que hoy se ha acercado hasta el estudio de El Sol para contarnos toda esta experiencia.
Con Ifigenia entendemos qué ocurrió en todo el arco de la guerra de Troya durante más de una década. La expedición de los aqueos a Troya a causa del juramento de los pretendientes de Helena; el rapto de Helena que desencadena la acción. El sacrificio de Ifigenia. La toma de Troya. La esclavitud de la ex-reina de Troya, Hécuba. El sacrificio de Políxena. Hablamos de la última obra del Festival de Mérida.
fotografía: @Ifigenia_teatro
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Fotografías de Ifigenia, Jorge Armenstar, Jero Morales, Festival de Mérida, Diego Casillas, Región Digital, MiExtremadura, Redes sociales y prensa (@ifigenia_teatro)