• Las Suplicantes (2021-2022)

    Personaje: Corifeo de las Madres
    Dossier 2021 · Dossier 2022
    Autor: Silvia Zarco
    Dirección: Eva Romero Borrallo.
    Festival de Mérida y Maribel Mesón

    Cuando todo parece estar perdido, el pueblo argivo enfrenta y vence a los egipcios sin más armas que unas firmes palabras que avalan la libertad femenina. Libres por fin, las Danaides habitan en Argos; sin embargo, pronto llegará una guerra. El ejército de la ciudad que un día las acogió es cruelmente derrotado y el dolor se multiplica cuando el vencedor se niega a devolver los cuerpos de los vencidos.

    Serán sus madres, las madres de los caídos, quienes ahora se tornen suplicantes y, acompañadas por las Danaides, marchen en busca de los cadáveres de sus hijos.

    Las suplicantes es una mirada catártica al pasado para reencontrarnos como seres humanos a través del acto ritual que es el teatro. Rito, reflexión y llanto colectivo para un momento histórico en que conllorar es absolutamente necesario.

    Reparto 2021:
    Carolina Rocha, Cándido Gómez, David Gutiérrez, Eduardo Cervera, María Garralón, Valentín Paredes, Rubén Lanchazo, Javier Herrera. Cante: Celia Romeroa

    Reparto 2022:
    Carolina Rocha, Cándido Gómez, Laura Moreira, Maite Vallecillo, Nuria Cuadrado, David Gutiérrez/Juan Ant. Mancha, Rubén Lanchazo, Javier Herrera, Eduardo Cervera, María Garralón. Cante: Celia Romero

    Personaje: Corifeo de las Madres
    Dossier 2021 · Dossier 2022
    Autor: Silvia Zarco
    Dirección: Eva Romero Borrallo.
    Festival de Mérida y Maribel Mesón

    Del 22 al 26 de Junio en Teatro Reina Victoria de Madrid
    14 de Julio: Teatro Caravaca (Enlace)
    21 de Julio: L’Acudia (Enlace)
    23 de Julio: Medellín (Enlace)
    6 de Agosto: Regina (Enlace)
    13 de Agosto: Cáparra (Enlace)
    2 de Septiembre: Almuñécar (Enlace)
    31 de Octubre: Los Santos de Maimona (Badajoz)

    Estreno: 18 de Agosto 2021 en el 67º Festival de Teatro Clásico de Mérida

    Agosto:
    18-22: Mérida, Teatro Clásico de Mérida



    La actriz confiesa que «me quedé sin aire» al subir por primera vez al Teatro Romano

    Las Suplicantes’ llenó el Teatro Romano el año pasado e inicia ahora su gira nacional. Y al frente del montaje, dirigido y gritado por mujeres, vuelve la fuerza interpretativa de María Garralón. Ella nos ha explicado por qué textos de hace 26 siglos están tristemente vigentes.. «Durísimo porque es una realidad a estas alturas y simplemente viendo lo que está pasando en el mundo. Cómo hay muchas madres que buscan los cuerpos de sus hijos. Con eso no necesito más».

    Los horrores de la guerra en Ucrania o la Ley de Memoria histórica lo sacan a la luz este drama «no es un cuento que alguien decida escribir, la gente sigue buscando a su padre, a su abuelo, gente mayor que vive muchos años con esa esperanza».

    Más de una decena de películas, series que han sido auténticos fenómenos televisivos, pero para María el teatro es el origen… «Cine he hecho menos, eso es verdad, pero en televisión yo estoy como en mi casa y no tengo problemas en hacer televisión y me encanta. Pero mis comienzos, mi poso y donde yo he aprendido es el teatro».

    María nos reconoce además que con «Las Suplicantes» ha subido por primera vez a la escena del Teatro Romano. «Madre mía, que tuve que respirar para poder decir la primera frase no te digo más. Es que me quedé como sin aire».

    Con la naturalidad y cercanía propias de Garralón, nos muestra que tras 2.600 años no hemos aprendido nada y que la fuerza de mujeres luchadoras como «Las Suplicantes»» es hoy más necesaria que nunca.

    Mientras, en Mérida ya se ha presentado el pase gráfico de la obra. Historias de mujeres que quieren ser libres, como las danaides egipcias. Y que también habla de las madres que lloran a sus hijos muertos en las guerras. La tragedia griega mantiene su actualidad. Se podrá ver en Madrid a partir del 22 de junio. 

    Fuente: Canal Extremadura
    Mariola Benito
    8 Junio 2022, 16:48

    Fuente: Región Digital

    Beatriz Bravo / Fotografías: Diego Casillas

    17 agosto 2021 | Publicado : 12:51 (17/08/2021) | Actualizado: 19:21 (18/08/2021)

    La actriz debuta en el Teatro Romano emeriense con papel de Corifeo madre en ‘Las suplicantes’ y espera compartir con el público el dolor de su personaje

    La popular actriz española María Garralón actúa por primera en el Festival de Teatro Clásico de Mérida con un papel que define como «desgarrador» en la obra ‘Las suplicantes’, una versión de Silvia Zarco sobre las obras homónimas de Eurípides y Esquilo, coproducida por el Festival y la productora extremeña Maribel Mesón.

    Compartirá escenario con Carolina Rocha, Cándido Gómez, David Gutiérrez, Eduardo Cervera, Valentín Paredes, Rubén Lanchazo y Javier Herrera, en quienes dice haber visto una gran pasión por el teatro.

    Cabe señalar que, Las suplicantes será el último montaje de la 67 Edición del Festival de Mérida con cinco funciones del 18 al 22 de agosto.

    Esta es la primera vez que actúa en Mérida, ¿un sueño cumplido?

    Es un sueño a todos los niveles porque nunca había venido, ni como espectadora ni trabajando. Hoy ya ensayamos aquí en el Teatro Romano y voy a sentir algo muy especial, supongo.

    Me va a llenar de energía y a la vez voy a quedarme como sin aliento.

    ¿Por qué este escenario es tan deseado por los artistas?

    Yo creo que porque tiene toda la historia encima y siempre ha sido como una especie de imagen que tienes en tu cabeza porque desde que empiezas en la interpretación te hablan tus mayores de ‘y si un día trabajas en el Festival de Mérida…’. Aunque ya pensaba que no se me iba a presentar la oportunidad.

    ¿Es ‘Las suplicantes’ una buena obra para estrenarse en este Festival de Mérida?

    Es tremendo que hagamos una tragedia griega. Esquilo y Eurípides son unos autores que, a pesar de los siglos que han pasado, cuentan la historia de reivindicaciones y de injusticias de mujeres que a lo largo de la historia piden la libertad, querer amar a quien quieran…

    Pero, me parece más alucinante todavía que ahora, tantos siglos después, sigamos pidiendo lo mismo. No hemos aprendido nada. El ser humano en el fondo no es tan listo.

    Háblenos de su personaje en este montaje y cómo lo ha construido.

    Yo soy la Corifeo madre, que es un como la portavoz del grupo de madres que quieren recuperar los cuerpos sin vida de sus hijos. Es un personaje absolutamente desgarrado, lleno de dolor y sufro muchísimo en la función. Es todo un sufrimiento para conseguir darle un beso a mi hijo.

    En esa pelea, esa lucha, esa especie de intercambio con los hombres, que es verdad que nos ayudan, me desgasto mucho. Me desnudo ante la vida en público, ante el teatro, para pedir algo que es absolutamente justo. Y eso yo procuro hacerlo con toda la verdad posible que tengo.

    ¿Va a sufrir el público contigo?

    Espero que sí. No me apetece nada la gente sufra pero van a compartir el dolor de todas estas mujeres. El texto es maravilloso y está muy claro lo que se quiere decir.

    Es un sufrimiento pero que realmente está para quien corresponde. Es decir, es como un mensaje para los que pueden ayudar a que esto acabe.

    Como mujer y quizá también como madre, ¿fue fácil meterse en la piel del Corifeo de las Madres?

    Afortunadamente, no he tenido esos problemas pero es muy fácil meterse en la piel de cualquiera de las jóvenes huidas de Egipto o de las madres porque estamos todo el día oyéndolos y tenemos asumido en el corazón que esto está pasando. Es trasladarlo a otra época.

    ¿Por qué cree que contaron que le llamaron para esta obra?

    Supongo que son de esas cosas que pasan por casualidad. La idea vino más bien de Maribel Mesón, que como productora tenía que hacer un elenco.

    Imagino que surgiría mi nombre en algún momento y le pareció bien. Y yo encantada.

    ¿Cómo se ha sentido rodeada de actores extremeños para hacer ‘Las suplicantes’?

    Divinamente. Hemos estado casi un mes ensayando en Guareña. Hemos pasado calor y los ensayos han sido durísimos, pero hemos aguantado bien. La gente ha sido realmente encantadora conmigo. Mis compañeros son un amor y una entrega al teatro.

    Cuando llevas muchos años en este oficio a veces tienes esos bajones de pensar que esta profesión ya no es lo que era y te cansas de que las cosas no funcionan como tenían que funcionar.

    Y de repente, encuentro una compañía con lo que me junto en un pueblo de Extremadura que muestra una gran pasión por el teatro. Siento como que renace otra vez la pasión que yo misma tengo por este oficio.

    ¿Conocía Extremadura y sus gentes?

    He venido a trabajar en Badajoz, en Cáceres e incluso en Mérida cuando empezaba a actuar, pero no en el Teatro Romano. Pero nunca, me he parado más días de los que duraba la función.

    Tengo muchos compañeros extremeños y de alguna manera sabes cómo es la gente, pero de verdad sois muy amables.

    Eres una actriz con muchas tablas pero sobre todo recordamos su papel de Julia en la serie ‘Verano Azul’. ¿Qué recuerdos tiene de esa serie?

    No quiero olvidarlo y aunque quisiera no podría porque constantemente me lo recuerdan. Tengo recuerdos muy bonitos, yo era muy joven, era un proyecto maravilloso. Fue entrañable.

    Nunca pensamos que 40 años después íbamos a estar halando de aquellos. Pero así ha sido y estoy muy agradecida y orgullosa de haberlo hecho.

    La mentalidad, los hábitos, la forma de relacionarse o de divertirse son algunas cosas que han cambiado en este país en todos estos años pero, ¿hay algo de aquel ‘Verano Azul’ que le produzca nostalgia?

    Las cosas han cambiado en la forma de hacerlas. Pero lo que es la base, los sentimientos, eso sigue igual. Se expresan de otra manera pero todo lo que hablábamos en la serie está de actualidad aunque dicho con otras palabras o expresándolo de otra forma. Las bases de la vida y los sentimientos no cambian.

    Su paso por Farmacia de Guardia, y por Compañeros, también dejó huella en su carrera. ¿Qué le han aportado a su esos trabajos?

    Lo he pasado muy bien en estas series. Estoy muy contenta de haberlo hecho y que me dieran la oportunidad. Noto el cariño de la gente en la calle y eso es muy bonito.

    Cuando trabajamos y hacemos personajes que llegan tanto a la gente recibimos todo ese cariño de la forma más cotidiana que te puedes imaginar. Y eso es un privilegio.

    ¿Y en el terreno del teatro se siente igual de cómoda y querida?

    El teatro ha sido la base de todo mi trabajo. He hecho mucha televisión y en este formato me siento como en mi casa, pero el teatro es el directo y nunca sale la misma función.

    Los públicos son distintos, nunca te das por vencido con el personaje que estás haciendo y siempre quieres sacarle más. El teatro es una pelea contigo mismo para que ese personaje crezca.

    Se le ha visto siempre jovial, como una mujer alegre y protectora, ¿es así en su parte privada?

    Yo creo que sí, aunque lo de jovial se me va pasando (risas…). También es verdad que he estado siempre rodeada de gente muy joven, mis hijos son muy jovencitos, mis amigos también, y también he trabajado con gente joven. Esa suerte he tenido, porque algo se pega.

    Una actriz con una trayectoria tan importante como la suya, ¿cómo vivió los primeros meses de pandemia cuando el teatro, como todo en el planeta, tuvo que parar?

    Ha sido tremendo, inesperado. Yo pensaba que mi generación se iba a librar de una guerra. Pues mira, no. Lo he vivido con la angustia de no saber qué pasa, de no saber qué es lo que es, y con cierta soledad porque mis hijos, mi familia ni mis amigos podían venir a verme.

    Ahora, tenemos que seguir cuidándonos y protegiendo unos a otros. Ha sido duro hasta que hemos visto luces en el camino, gracias a los científicos y la gente que nos ha cuidado en los hospitales. Ahora vamos saliendo adelante, los que podemos, porque hay mucha gente que se ha quedado en el camino.

    ¿Y cuáles fueron sus sensaciones cuando empezó a resurgir de nuevo el teatro con salas abiertas?

    Al principio con miedo. Yo estaba haciendo entonces otra función, ‘Háblame’, e íbamos viendo cómo se iba cerrando todo y no se podía hacer nada. Ahí influía el miedo, pues de repente cerraban una ciudad o un pueblo.

    Lo que sí noté es muchas ganas de la gente por salir de sus casas, que iban a las salas como afrontando el miedo.

    ¿Nota que se esté recuperando el sector? ¿Percibe ganas de teatro en el público?

    Fíjate aquí en Mérida, el Festival de Teatro Clásico está siendo un éxito de gente que ha venido a ver las funciones con ilusión y con ganas. Respetando todo lo que hay que respetar.

    Si es que no cuesta tanto, es respetar las cuatro cosas que tenemos que hacer y así se pueden hacer mil cosas.

    Hablábamos de este sueño cumplido que supone Mérida en su carrera. Después de subirse al Teatro Romano, ¿qué otro hito le queda por conseguir?

    Espera que salga de esto; luego ya veré. De momento estoy absolutamente centrada en esta obra.

    ‘Las suplicantes’ va a poner el broche final a las 67 edición del Festival de Mérida y llega después de un gran ‘Edipo’, ¿supone más responsabilidad, más nervios?

    Eso no lo quiero pensar. Yo los nervios ya los llevo puestos. Lo que vamos a hacer nosotros es otra historia, otra forma de contar las cosas.

    Yo lo que quiero es que el Festival en general, de la primera a la última función, sea sido un éxito y que la gente siga confiando. Yo creo que la gente aquí confía mucho.

    He notado que la gente extremeña hace como suyo el Festival y lo quieren y lo protegen. Espero no defraudar y que les guste.

    Y por último, ¿qué le gustaría que recordáramos de su paso por este festival?

    Me gustaría que se recordara como un bonito trabajo que hice con mucho cariño y con toda la verdad posible que pueda yo tener.

    Garralón lamenta que la lucha de las suplicantes siga vigente

    Fuente: Efeminista + MSN
    EFE | Mérida – 19 agosto, 2021

    La actriz María Garralón (Madrid, 1953), representa al Corifeo de las Madres en “Las Suplicantes”, en el Teatro Romano de Mérida que debuta con la última obra de la 67 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

    En entrevista con Efe, la actriz, lamenta la vigencia de una obra escrita hace miles de años sobre la lucha de las mujeres porque supone que “sigue siendo hoy en día un tema pendiente“.

    María Garralón defiende que “los griegos, una vez más, hicieron de videntes de una sociedad que todavía no entiende que mujeres y hombres deben ser iguales“.

    Las suplicantes

    Asegura que con “Las suplicantes” el espectador se enfrentará “a un dolor que desgarra” y le llevará a pedir justicia por cosas que deberían ser normales, “por lo poco que cuesta ponerse en el lugar del que lucha por sus derechos”.

    Como ocurría la semana pasada, ha señalado, con la representación de “Edipo”, donde se lanzaba un ultimátum medioambiental al mundo coincidiendo con los incendios que arrasaban el Mediterráneo, “Las Suplicantes” coinciden con la vuelta del régimen talibán a Afganistán y las consecuencias para las mujeres afganas.

    Ante la pregunta de si esta obra puede llegar a ser una oportunidad para que los hombres puedan redimirse y reconciliarse con esas mujeres, que desde hace miles de años suplican y luchan por sus derechos, afirma que “es una cuestión de voluntad y educación” y ve en ellos unos “aliados”.

    Teatro, una herramienta para la reflexión

    La inolvidable Julia de “Verano Azul” ve en el teatro una herramienta para que la gente tome conciencia y combata el origen de estos problemas, aunque también admite que tiempo ha, “el mundo del espectáculo suspendía en cuanto a feminismo se refiere”, pero “ahora nos hemos hartado y por ello este tipo de obras son necesarias para el propio teatro“.

    En cuanto al momento que vive la profesión, asegura que no es bueno, ya que “el mundo del espectáculo no es muy agradecido para con los profesionales más longevos” y “hay un gran número de artistas que se están enfrentando a situaciones verdaderamente dramáticas”.

    “Aunque parecía que después de la pandemia todos nos íbamos a ayudar, quizás sea algo pronto para decirlo”, asegura María Garralón, que añade que su experiencia le dice que esto no va a suceder, ya que parece que “seguimos siendo más egoístas si cabe“.

    María Garralón se siente agradecida

    No obstante, ella se siente afortunada por esta oportunidad y que, después de media vida siendo actriz, pueda saborear la ocasión con el nerviosismo agridulce que caracteriza a las primeras veces.

    María Garralón explica que en “Las Suplicantes” el público podrá ver a un grupo de mujeres pidiendo justicia humana, que exigen a los poderes que encabezan los hombres poder disponer de sus vidas para ser mujeres libres “y algo tan sencillo como enterrar a sus hijos y poder así darles un último beso”.

    La empatía en el teatro

    La actriz madrileña confiesa que la empatía que siente por este grupo de mujeres le hace un poco “doloroso” encarnar este papel, ya que le hace recordar a las madres que siguen buscando a esos familiares desaparecidos y que no tienen un descanso justo.

    “Parece que ese derecho es fácil de entender pero hay los que se empeñan en que no sea así”, asevera.

    Por ello, a los que afirman que exigir justicia es “remover el pasado de forma innecesaria”, Garralón les asegura que no es tan difícil ponerse en la piel del otro, siendo esto solamente una cuestión de voluntad humana.

    Huesos en las cunetas, matrimonios forzados
    19·08·21 | 07:00

    Esquilo los llama «hombres de lengua libre», a los que acompañan a las mujeres y las asisten y las acogen e interceden por ellas. Hombres de lengua libre que son padres, por ejemplo: se habla de la paternidad en esta obra. Dánao es el padre de las danaides, a las que se quiere obligar a casarse con sus primos, los hijos de su hermano Egipto. En la obra original son 50, este hombre no hacía otra cosa que procrear, pero en la obra que vamos a ver ahora son once. Once mujeres, once hombres que van a por ellas, dos reyes benevolentes y un dios al que pedir.

    La dramaturgia es de Silvia Zarco, que va colocando las palabras y los sonidos exactos, la ese cuando es una ese y hay que salivar, tejiendo una trama para contar la historia de ‘Las suplicantes’: de todas las suplicantes. Y nos cuentan: «La súplica formaba parte de los rituales religiosos griegos y seguía un procedimiento conocido por todos. Cualquier persona podía dirigirse en actitud suplicante hacia quien consideraba con mayor poder, solicitando su protección. Por su condición de suplicante, esa persona contaba con el favor de Zeus, que castigaba severamente a quienes mostraban indiferencia ante el dolor y la indefensión ajena. Para subrayar la naturaleza sagrada de la súplica, ésta se formulaba junto a un altar. Los suplicantes acudían a él llevando en la mano unos ramos de olivo o laurel atados con hilos de lana. Constituían estos ramos un símbolo sagrado de inviolabilidad y permanecían sobre el altar hasta que la petición se satisfacía».

    Las danaides dicen, en boca de Esquilo: «que los hombres perezcan antes de apoderarse de las hijas de un tío y subir, a pesar de la ley que lo prohíbe, en tálamos que los rechazan».

    Llegan a Argos y piden asilo al rey, que consulta con su pueblo si concede asilo. El asilo era tan importante que Zeus se encolerizaría si no se les procuraba cobijo a las danaides y quién quiere enojar a un dios. Pero, como siempre en las tragedias (en las tragedias no hay salida posible: ocurra lo que ocurra, siempre habrá horror y muertes y miedo). la elección no es fácil: si se las expulsa, habrá rayos, truenos y centellas. Si se las deja asilarse en tierra, habrá una guerra porque los de Egipto vendrán a por ellas. Lo cuenta Silvia Zarco así en la obra: «¡No puedo ayudaros sin causar daño! Y, sin embargo, abrazar a quien suplica es mi deber como ser humano. ¿Qué debo hacer? ¿Acoger a estas suplicantes, poniendo en peligro a mi ciudad? No… No puedo… ¿O entregar su carne temblorosa esperando el castigo de Zeus? No debo… ¿dónde quedaría entonces mi dignidad? El miedo muerde mis entrañas. ¡No sé qué hacer!».

    Este es el planteamiento de la obra de Esquilo. En Eurípides no hay una huida. La expedición contra Tebas ha fracasado (nos vamos a ‘Los siete contra Tebas’), los tebanos han salido victoriosos y, para condenar a las almas de sus enemigos a vagar por toda la eternidad, rehúsan permitir el entierro de los cuerpos de los argivos. En Argos, que es el mismo lugar al que arriban las suplicantes que huyen de Egipto, permanecen las madres de los soldados muertos. Marchan a Atenas, jóvenes y madres, porque solo Teseo puede mediar entre Argos y Tebas para recuperar los cuerpos.

    «Ya no soy madre», se dice en la obra, y nos detuvimos: «Ya no soy madre».

    Salió María Garralón a escena y miré a los compañeros: «Dios, qué buena es esta mujer». Sí, estamos en los ensayos: podemos hablar. Como alguien hable en la obra o saque el móvil lo reviento, pero en los ensayos hablamos mucho (entre las escenas, ojo): «No entra el sonido», «Entra bajo», «Qué bonito esto», «No me convence» y todas las gamas de crítica teatral a vuelapluma que se puedan ustedes imaginar. Sale María Garralón interpretando al corifeo de las madres y llena el teatro de amargura, de desesperación y de dolor.

    Las refugiadas las ayudan.

    Es la primera obra de Eva Romero y Silvia Zarco para el Festival de Teatro de Mérida, aunque la labor que ha hecho Silvia estos años en el teatro romano ha sido más que ingente. Cuánto adolescente hoy adulto le debe el amor a las letras a esa mujer. Y qué concepción del hecho teatral tan hermosa tiene Eva Romero. Lo sé bien: hemos hablado de teatro muchas veces.

    La semana pasada habláblamos de incendios con Edipo mientras varios continentes ardían y esta semana, con Afganistán (uno de los países con más minas enterradas en el suelo del mundo) en las noticias, hablamos de mujeres, derecho a los cuerpos y muertos. La comunidad internacional se ha apoyado en criminales de guerra, explica Gervasio Sánchez, el multipremiado fotoperiodista. La actitud de Estados Unidos y Europa ha fortalecido a los talibanes. Y escribe: «Un prisionero talibán les dijo a sus captores estadounidenses hace unos años: ‘Vosotros tenéis el reloj, pero nosotros somos los dueños del tiempo’. Hoy avanzan mientras Estados Unidos hace la maleta. Qué vergüenza de comunidad internacional. COBARDES».

    María Garralón se refería a «la tristeza de pensar que estamos de actualidad».

    A veces, la prevalencia de los clásicos es desgarradora

    Enlace

    …quiero arrancarme del suelo
    Texto y fotografías de: Diego J. Casillas Torres


    Esta obra habla de tragedias, pero no de odio. Hay mucho amor, y mucha luz.

    Eva Romero, directora de la obra y Silvia Zarco quisieron buscar historias de cuidados, de responsabilidad colectiva, de derechos humanos, de despedidas dignas… Y fue así como dieron con sendas obras de igual título y diferentes autores griegos, Esquilo y Eurípides. Además, para mayor compromiso social, en ambas obras predominaba el papel de la mujer, bien fuesen abuelas, madres, hijas o hermanas.

    Con todo ello, el texto de Silvia Zarco vio la luz envuelto en la defensa de derechos muy básicos y cada vez más vulnerados como el de asilo, el derecho al propio cuerpo o a la despedida de los muertos.

    Un texto comprometido, de gran actualidad. Ni siquiera podían imaginar que su estreno fuese a coincidir con una gran tragedia humanitaria en la que la mujer es protagonista muy destacada, como es el acceso de los Talibanes al poder en Afganistan. Tampoco imaginaron que coincidiría con el día en que Lorca fue asesinado y ocultado también durante décadas mientras sus familiares reclamaban su cuerpo.

    Al hilo de reclamar cuerpos de hijos-hermanos-padres-abuelos trágicamente desaparecidos, no puedo evitar acordarme de lugares como El Cementerio de los Alemanes, en Yuste, o el de los Italianos, en Campillo de Llerena, ni de las tapias de los cementerios, las cunetas de muchas carreteras y tantos lugares donde reposan probablemente en una postura absurda y de manera también absurda los cuerpos de muchos hijos que nunca más pudieron abrazar sus madres, padres, herman@s…

    La obra cuenta música compuesta por Eugenio Simoes, persona de extraordinaria sensibilidad ganada para la causa desde el primer momento en que le propusieron el proyecto. Simones, con sus acordes, ayuda a que el corazón aflore en esta historia. Según él, el problema es que se pretende hacer desaparecer la palabra “empatía” y todo lo que conlleva.

    El reparto está compuesto por Carolina Rocha, Cándido Gómez (que no nos tiene acostumbrados a papeles dramáticos pero que lo borda), David Gutiérrez (increíble actor, amigo y enorme persona), Eduardo Cervera, María Garralón (recuerdo de la infancia de muchos de mi generación), Valentín Paredes, Rubén Lanchazo y Javier Herrera (dos corazones con piernas que pululan por los escenarios extremeños.

    Al cante, un lujo llamado Celia Romero que con su voz y el flamenco fusiona súplica y quejido.

    Hay un Coro de Danaides, precioso y cargado de sentimiento, compuesto por Laura Moreira, Nuria Cuadrado, Pilar Brinquete, Gema Ortiz Iglesias, responsable de la coreografía del montaje, María Valero, Ruth Frutos, Maribel Lozano, Nieves Gonzálvez, Silvia Gómez y María Cendrero.

    Por su parte, el otro coro, el Coro de Madres, resulta trágico y sobrecogedor, necesario para conducir la historia con las voces y la presencia de Beli Cienfuegos, Elena Lucas, Raquel Bravo, María Victoria Cerrato, Maria Eugenia González y Manola Tejada. Los coros han contado con la asesoría coral de Alonso Gómez, Director del Coro Amadeus.

    Roberto Monago y Victor Pulido son los niños que nos mostrarán la parte más inocente de cualquier drama humanitario.

    Y un tercer Coro, el Coro Amadeus-IN, ilustra con canto y gran sensibilidad la música de Simoes para transmitir la esperanza. Participan, además, la Escuela Municipal de teatro de Guareña y la Asociación Párodos de Talarrubias.

    Eva Romero cuenta con la ayuda en la dirección de Pedro Forero, impecable en sus acciones. La escenografía está diseñada por Elisa Sanz con gran acierto ya que consigue aprovechar la práctica totalidad del frente escénico del romano, gran reto. Podemos decir que otro protagonista es la iluminación, firmada por Rubén Camacho, precisa, ajustada al espacio y las escenas, también a la inmensidad de un escenario como el del Teatro Romano de Mérida. El diseño del vestuario es de Pepa Casado, y la ejecución de Luisi Penco y Lali Moreno. También es de Pepa Casado la caracterización con la ayuda de Isabel Martín y Gema Galán. El sonido lo firma Adolfo Sánchez Mesón.

    Las suplicantes es una Coproducción de Maribel Mesón y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

    Enlace

  • «Me parece aberrante que hoy te den trabajo en función de tus seguidores en redes» (2021)

    Fuente: XLSemanal

    Por Virginia Drake / Foto: Javier Ocaña

    Madrid, 1953. Soy actriz y el 18 de agosto he estrenado en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida ‘Las suplicantes’, una función que une los textos de Eurípides y Esquilo.

    XLSemanal. Una vez más, el Teatro Clásico de Mérida demuestra la vigencia de textos escritos hace veinticinco siglos.

    María Garralón. Es así. Seguimos hablando de lo mismo, no aprendemos y hemos cambiado muy poco: somos muy torpes.

    XL. En esta obra, usted es la portavoz de varias madres que suplican al rey que les devuelva el cuerpo sin vida de sus hijos.

    M.G. Sí, la función habla de libertad y de justicia. Viene a decir que los hombres no son malos, pero deben ayudarnos a conseguir muchas cosas.

    XL. Este año, ‘Verano azul’ cumple cuarenta años. ¿Existe alguna entrevista en la que no le preguntemos por aquella serie?

    M.G. ¡Pues no! [Ríe]. Pero al personaje de Julia solo le puedo estar agradecida: he recibido mucho cariño de la gente.

    XL. Sin embargo, cuenta que después le costó bastante volver a trabajar.

    M.G. Sí, sobre todo hacer teatro porque a la gente le echaba para atrás que me relacionaran con la chica de Verano azul. Le agradecí mucho a Ángel Zafio que se empecinara en que yo hiciera un personaje en No hay burlas con el amor, de Calderón, y tiré para delante. Luego vinieron con mucho éxito Farmacia de guardia, Compañeros

    XL. Ha dicho: «Hay vida más allá del dinero y la belleza».

    M.G. Es que hoy es obsesivo el culto al cuerpo. Para ganar dinero y tener éxito en las redes, las mujeres debemos ser bellísimas y los hombres, musculosos. Me parece aberrante que te den trabajo en función de tus seguidores. Me da mucha pena este oficio.

    XL. Se dice que solo el ocho por ciento de los actores puede vivir de su trabajo, pese a que hay más canales, más plataformas…

    M.G. La profesión está fatal y la gran mayoría de los compañeros están sin trabajo. Ahora somos muchísimos, y gente de toda la vida lo está pasando mal. Se escribe mucho para los jóvenes y poco para los mayores, pero la pandemia lo ha empeorado todo. Pese a ello, que una hija hoy diga que quiere ser actriz es un orgullo en la familia. Cuando lo dije yo, mi padre me perseguía [ríe]. Sin embargo, mal que bien, he conseguido vivir dignamente y sacar adelante a mis dos hijos, que no es poco.

    XL. Por cierto, trabajó con José Luis Moreno en ‘La venganza de la Petra’. ¿Le sorprende todo lo que se dice hoy de él?

    M.G. A estas alturas, nada me sorprende ya. A mí sí me pagó, pero había cosas de él que no me gustaban nada, como el trato que daba a sus trabajadores. Desconozco sus historias de ahora, de eso tendrá que hablar la Justicia.

    Desayuno: por etapas…

    «Nada más abrir el ojo, me tomo un café con leche. Más tarde, otro café con magdalenas o con un trozo de bizcocho de los que hacemos en pandemia»

    XL SEMANAL
  • Grabando ‘Verano azul’ no pensábamos que haríamos historia de esta manera

    Fuente: ElCierreDigital

    Texto: David González

    Cuarenta años después del éxito de Antonio Mercero prepara ahora su debut en el Festival de Teatro Clásico de Mérida con la obra ‘Las suplicantes’

    María Garralón debe su fama a la televisión. Ha participado en series clásicas como ‘Farmacia de guardia’, ‘Compañeros’ o la recordada ‘Verano azul’ que en las próximas semanas cumplirá cuarenta años de su estreno. Sin embargo, su gran pasión es el teatro. La actriz prepara su debut en el Festival de Teatro Clásico de Mérida con ‘Las suplicantes’, una obra puesta en pie por cuatro mujeres: la directora Eva Romero, la productora Maribel Mesón, la autora Silvia Zarco y la coreógrafa Gema Ortiz.

    María Garralón es uno de esos nombres fundamentales del teatro y la televisión en nuestro país. Su rostro se ha hecho popular en la pequeña pantalla, desde los programas dramáticos de los años setenta hasta el éxito de Netflix Las chicas del cable. Entre medias, nombres que ya son historia de nuestra televisión: Ese señor de negro, Turno de oficio, Farmacia de Guardia, Compañeros… Y sobre todo, Verano Azul, que en próximas semanas cumplirá su cuarenta aniversario. Además, cumplirá su sueño de subirse al mítico escenario del Teatro Romano de Mérida con Las Suplicantes, una coproducción del Festival de Mérida y  Maribel Mesón. 

    – Con una trayectoria tan larga parece mentira que hasta ahora no hubiera debutado en Mérida. 

    –  Somos muchos en la profesión los que no hemos trabajado aquí. Me hacía especial ilusión pero, la verdad, pensé que no iba a llegar y por suerte, aparece este proyecto. 

    – ¿Cómo es su papel en Las Suplicantes?

    – La versión de Silvia Zarco es maravillosa. Son dos autores muy distintos, Eurípides y Esquilo, con dos textos de épocas muy diferentes. La madres, el grupo en el que estoy, piden los cuerpos de sus hijos. Es un personaje desgarrado. Con dolor. Suplica por la muerte de su hijo. Es terrible ver lo poco que ha cambiado el mundo, es una versión muy bonita y elegante. Es un verdadero lujo estar en este proyecto con cuatro mujeres estupendas detrás: la directora Eva Romero, la productora Maribel Mesón, la autora Silvia Zarco y la coreógrafa Gema Ortiz.

    – ¿Cómo cree que será el momento en el que actúe en el Teatro Romano de Mérida?

    – No quiero ni pensarlo. El otro día vi unas imágenes que colgó Jesús [Cimarro, el organizador del Festival] y vi ese escenario y dije «Dios mío, me va a dar algo». Es el templo del teatro. Ahí es donde empieza todo. 

    Interpretando a Julia en la mítica ‘Verano Azul’. 

    – El sello de Mercero estaba ahí, desde luego. Su carrera no se entiende sin sus trabajos con él. ¿Cómo era trabajar a sus órdenes? 

    – Antonio me dio la oportunidad de empezar en la tele con programas especiales. Telefilmes que tenían mucho éxito y premios en el extranjero. Con él trabajaba de manera muy tranquila, sabía, con solo mirarle, si le estaba gustando lo que hacía. Tenía una sensibilidad especial para todo: el montaje, la música que escogía… Buscaba siempre la verdad. Buscaba actores que supieran darle carne a los personajes. Conectaba muy bien con el público. 

    – ¿Considera que el cine es su asignatura pendiente?

    – Nunca he tenido buen feeling con el cine. La verdad es que nunca he hecho cosas que destaquen en la pantalla. Allí también empecé con Antonio Mercero [en el thriller Manchas de sangre en un coche nuevo] pero luego no ha habido una gran continuidad en el tiempo. He hecho mucha televisión pero en el cine muy pocas cosas y espaciadas en el tiempo. 

    – Ha pasado por algunas de las ficciones más importantes de la televisión nacional, de Farmacia de Guardia a Las chicas del cable. ¿Cómo ve la evolución de las series?

    – Ha cambiado todo mucho. Hay muchos más medios gracias a las grandes plataformas. Lo que tiene que haber es oportunidades, hay que conseguir que todo el mundo pueda trabajar. Por ejemplo, el teatro es complicado. Las Suplicantes en un teatro comercial sería imposible. Hay mucha gente que lo está pasando mal.

    – Muchos trabajadores del sector han dicho sentirse olvidado por el ministro Rodríguez Uribes durante la pandemia. ¿Cree que eso va a cambiar con Miquel Iceta? 

    – Espero que sí, aunque no sabemos todavía nada. Es verdad que la pandemia ha hundido la cultura, que ha hecho mucho para sobrellevar esta situación. Hemos sido alimento para el alma, pero también queremos que nos cuiden a nosotros. 

  • IV Torneo Dramaturgia

    Con motivo del IV Torneo de Dramaturgia, celebrado el 15 de julio de 2020 en la Sala Fernando Arrabal de las Naves del Español en Matadero Madrid, María Garralón y Álex Villazán interpretaron la lectura dramatizada de La concertina, una de las piezas participantes en el certamen, acercando al público un texto contemporáneo dentro de este encuentro dedicado a la nueva dramaturgia.

    Galería:

    Video: a partir del minuto 1h09

  • “Convivo con Julia y la verdad es que nos llevamos muy bien”

    Fuente: Diario Más Noticias
    5 de junio de 2021
    Texto: Javier Cuenca/ Fotos: M.A./Antonio Cuenca

    La actriz madrileña se estrenará este verano en el Teatro Romano de Mérida con una adaptación de Esquilo y Eurípides

    María Garralón confiesa disfrutar mucho con su trabajo como actriz, ya sea en la televisión, el teatro y el cine, aunque en este último no se haya prodigado mucho. Asegura que Julia, el personaje que encarnaba en “Verano azul” y por el que más se la recuerda, le ha dado muchas alegrías, y tanto es así que todavía se vuelve cuando alguien la llama por ese nombre. Más Noticias ha conversado con ella, coincidiendo con su próxima visita al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, donde participará en una obra que adapta libremente dos textos de procedencia griega.

    Si uno piensa en María Garralón, hay dos personajes que le vienen inmediatamente a la cabeza: la pintora solitaria, temerosa de la lluvia, que interpretaba en la serie “Verano azul”, y la policía a la que daba vida en “Farmacia de guardia”, una de cuyas frases se ha quedado ya para siempre en el acervo popular: “Para dentro, Romerales”. Dos personajes que le regaló su mentor en el mundo televisivo, Antonio Mercero, con quien empezó en eso de las series a mediados de los setenta. Pero María Garralón también ha hecho cine (muy poco, es verdad) y teatro, ámbito este último al que ha dedicado la mayor parte de su trabajo como actriz.

    Empiezo esta entrevista con un apunte personal, recordando que esta es la segunda vez que tengo ocasión de hablar con la actriz. La primera acaeció allá por las postrimerías de los ochenta, casi recién estrenada mi carrera de Periodismo, cuando un amigo y yo hacíamos un programa de cine en una emisora municipal. Aquella primera charla tuvo lugar en el camerino de un teatro cuyo nombre no recuerdo, donde María andaba trabajando por aquel entonces en una obra de cuyo título tampoco guardo memoria. Se lo menciono de manera  anecdótica para arrancar la entrevista.

    Y ya que hablamos de teatro, y por situarnos en el presente, hace unos cuantos días se dio a conocer la programación de la 67 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, a donde María acudirá este verano por primera vez con una obra de cuyo elenco forma parte. Se trata de “Las suplicantes”, una versión libre de Silvia Zarco de las obras homónimas de Esquilo y Eurípides que dirigirá Eva Romero.

    La actriz participará en el Festival de Teatro Clásico de Mérida.

    Es un papel precioso”, dice, “pero que me tiene por un lado aterrada, yo creo que me pondré a llorar el primer día que pise el Romano, porque hace mucho que yo no hago clásico y siempre tienes esa duda de ¿sabré hacerlo?, y por otro muy ilusionada porque son cuatro mujeres maravillosas (las mencionadas Silvia Zarco y Eva Romero, Gema Ortiz, la coreógrafa y Maribel Mesón, la coproductora) que se han juntado en esta historia, con una enorme sapiencia sobre todo esto. Además, va a clausurar el festival, con lo que todavía es más responsabilidad”.

    Me cuenta que, aunque ha intervenido en obras clásicas, no hace teatro griego desde que empezó a estudiar Turismo, casi recién salida del colegio, cuando se apuntó a unas clases de arte dramático y representó junto a sus compañeros Los siete contra Tebas, de Esquilo, “Y no he hecho nada más, pero le echaré ganas”, asegura.

    Lo que sí ha hecho recientemente ha sido volver a la televisión, un medio que conoce bien desde hace tiempo. En concreto, lo último que ha rodado para la pequeña pantalla han sido algunos episodios de “Estoy vivo”, la serie protagonizada por Javier Gutiérrez, una experiencia con la que se muestra encantada y que asegura haber disfrutado mucho, en parte porque era lo primero que hacía a nivel interpretativo tras el confinamiento pandémico. “Fue como una liberación. Lo pasé estupendamente”, reconoce.

    Su relación con el cine ha sido, en cambio, más esporádica, habiendo tenido lugar su última aparición en un cortometraje de 2020 titulado “Un mundo salvaje”, en el que daba vida a la cocinera de un mafioso de los bajos fondos madrileños y donde compartía pantalla con Fernando Albizu y Javier Cansado, entre otros. Le pregunto si le hubiera gustado hacer más películas en pantalla grande: “Como dicen los mexicanos, ni llorar es bueno (ríe). Como tampoco he tenido oportunidades… Si hubiera tenido bonitos proyectos, me hubiera encantado”, dice.

    Insiste en que el ámbito de la interpretación que más conoce es el teatro y quizá sea el que más la llene porque se lo pasa bien y le gusta crear los personajes, aunque también tiene una parte agotadora. Pero esto no quiere decir que en la televisión no se sienta igualmente muy cómoda. “Me encanta hacer televisión porque es un medio que conozco mucho, lógicamente, con lo cual no tengo problemas de nervios, aunque siempre estás un poco nerviosa cuando empiezas por ver si aciertas con el personaje. Pero me gusta y en televisión estoy como en mi casa. En el teatro estoy siempre como descubriendo. Yo siempre disfruto trabajando. No me arrepiento de nada de lo que he hecho”, subraya la actriz.

    Convivir con Julia

    Llegados a este punto, el entrevistador no puede evitar la tentación de hablar de un personaje que ha marcado la trayectoria como intérprete de María Garralón: Julia, la pintora a la que encarnaba en la serie “Verano azul”. “Convivo con Julia y la verdad es que nos llevamos muy bien” dice. “Estoy agradecidísima a ese personaje. Me encantó hacerlo, me parece un personaje maravilloso y me ha dado y me sigue dando muchas alegrías no solo profesionales”.

    Recuerda que, curiosamente, cuando terminó “Verano azul” le costó volver a trabajar porque se la había encasillado en aquel personaje, y eso la obligó de alguna manera a “volver a empezar”. “Pero a nivel humano, que es lo que realmente me importa, he tenido muchas alegrías con ese personaje. Y ahí sigue. Y es que la gente me sigue llamando Julia y yo me vuelvo”. (Ríe).

    Dicho lo cual, cree que, “afortunadamente”, nunca se llegó a hacer una segunda parte de la serie a pesar de que hubo tentativas y, como ella misma dice, “se intentó por todos los medios”. “La serie, tal cual, era redonda, no había que tocarla más”, insiste, al tiempo que recuerda algunas de las cosas que se aventuraron de cara a una posible secuela, como que Chanquete tenía un hermano gemelo que regresaba de América o que su fantasma se le aparecía a Julia y hablaba con ella.

    María con Juan José Artero

    Para dentro, Romerales

    Otro personaje emblemático en la carrera como actriz de María Garralón es la policía a la que daba vida en “Farmacia de guardia”, otra serie de Antonio Mercero, que triunfó allá por los noventa. Me cuenta que el éxito de su personaje fue “una casualidad” porque tanto aquel como el de Cesáreo Estébanez, el otro policía, iban a tener en la serie una presencia más escueta. “Pero empezaron a funcionar y a funcionar y los guionistas empezaron a tenerlos más presentes. Antonio (Mercero) estaba encantado y aquello siguió adelante”, dice.

    Se acuerda también de que cuando empezó a gestarse “Farmacia de guardia” ella no tenía trabajo y le preguntó a Mercero si había en aquella serie un papel que pudiera interpretar. Me dice que en un principio la pareja de los policías iba a ser masculina, que era lo que entonces se estilaba en el Cuerpo, pero Mercerose arriesgó, como hacía siempre, y dijo que iban a ser un hombre y una mujer. Yo recuerdo que no había ni traje para mí en el vestuario, yo llevaba traje de hombre. Luego ya me hicieron uno, pero es que al principio no existían mujeres policía. Yo necesitaba trabajar, se lo pedí a Antonio, y él fue tan generoso que se inventó esta historia”.

    ¿Y de cara al futuro? Me cuenta que había algunos proyectos que al final se han ido retrasando, pero que en cualquier caso en lo que quiere centrarse ahora mismo por entero es en la obra teatral que estrenará en el próximo Festival de Mérida y que, dada su complejidad, requerirá todo su esfuerzo. Así que ya saben: si están por Mérida entre el 18 y el 22 de agosto, pueden darse una vuelta por el Teatro Romano y ver a María Garralón nuevamente sobre las tablas, ejerciendo ese oficio con el que tanto disfruta y que tanto la llena.

  • Las suplicantes

    El 1 de Junio se presentó en Mérida la 67 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

    Del 18 al 22 de agosto 2021 con Las Suplicantes de Esquilo y Eurípides y dirigida por Eva Romero. María Garralón, Carolina Rocha, Cándido Gómez, David Gutieérrez, Eduardo Cervera, Valentín Paredes, Rubén Lanchazo, Javier Herrera.

    A partir del minuto 40: Enlace

    2022

    Las Suplicantes ya tiene fechas para 2022!

    Madrid: del 22 al 26 de Junio en el Teatro Reina Victoria (entradas disponibles en teatroreinavictoria.com)

    Medellín: 23 de Julio (entradas disponibles en entradas.com)

    Regina: 6 de Agosto

    Caparra: 13 de Agosto (entradas disponibles en entradas.com)

    Cuando todo parece estar perdido, el pueblo argivo enfrenta y vence a los egipcios sin más armas que unas firmes palabras que avalan la libertad femenina. Libres por fin, las Danaides habitan en Argos; sin embargo, pronto llegará una guerra. El ejército de la ciudad que un día las acogió es cruelmente derrotado y el dolor se multiplica cuando el vencedor se niega a devolver los cuerpos de los vencidos.Serán sus madres, las madres de los caídos, quienes ahora se tornen suplicantes y, acompañadas por las Danaides, marchen en busca de los cadáveres de sus hijos.

    Más info:https://mariagarralon.es/obras…/las-suplicantes-2021/